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Martes, 11 de enero de 2005 - 17:27 GMT
Diario desde Sumatra

Howard Arfin es voluntario y delegado internacional de la Cruz Roja.

Arfin ha estado ayudando a enterrar a los muertos y a distribuir ayuda humanitaria entre las víctimas del maremoto en la isla indonesia de Sumatra.

BBC Mundo les presenta la primera entrega de su diario sobre sus experiencias y tareas de ayuda a las víctimas del Tsunami.

HOWARD ARFIN

12 de enero

Pasarme la noche sentado, mientras la tierra tiembla bajo mis pies, se ha vuelto una rutina para mí desde que estoy en Banda Aceh.

Para mí es algo raro, pero no puede imaginarme el pánico que estas réplicas pueden llegar a provocar en los sobrevivientes del terrible maremoto del 26 de diciembre.

Banda Aceh
Signos de muerte y destrucción pueden verse por todas partes en Banda Aceh.

La lluvia cae sobre el territorio devastado. La temporada de monzones ha comenzado y mucha gente vive en refugios improvisados entre el barro o en las ruinas de las casas que no destruyó por completo la gigantesca ola de agua.

Estoy aquí con la Federación Internacional de la Cruz Roja, que colabora con las tareas de ayuda de la Sociedad Nacional de la Cruz Roja en este país (Palang Merah Indonesia - PMI).

La PMI está haciendo un muy buen trabajo, llevando comida, agua y equipos sanitarios a la gente desesperada que no tiene nada.

Pero la desesperación es muy profunda en estos "beneficiarios" (ésta es la forma en que los llamamos en nuestro trabajo humanitario).

La mayoría de las personas quedaron sin casa, sin trabajo, sin oportunidades evidentes para el futuro y tratando de sobrellevar el dolor por la pérdida de seres queridos.

Nuestros esfuerzos están consiguiendo resultados.

Tenemos en marcha una serie de misiones -que cuentan con expertos en desastres- viajando en helicóptero por el noroeste del país evaluando la situación.

Comenzamos a usar pequeños botes para llevar cosas básicas -como alimentos y agua- a las comunidades aisladas a las que no se puede acceder por carretera.

Tres de nuestras plantas purificadoras de agua móviles proveen de agua potable a miles de sobrevivientes en ambas costas.

Banda Aceh
La mirada vacía de los niños es algo que persigue al trabajador de la cruz roja.

Estamos dando ayuda sanitaria a cientos de personas que no tienen carpas en Meulaboh y Teumon.

Estamos haciendo el gran trabajo que esperan nuestros generosos contribuyentes, aunque las barreras logísticas están muy lejos de superarse.

Los afortunados que lograron sobrevivir se encuentran distribuidos en grupos en miles de kilómetros cuadrados.

Pero lo que me persigue es la mirada de vacía en los ojos de los niños que no pueden entender lo que les ha pasado.

No se escucha ninguna risa.


7 de enero
En comparación con otras calamidades en las que he trabajado antes, dos factores crueles diferenciaron el modo en que se respondió ante esta catástrofe.

Mapa de Sumatra, Indonesia.
Meulaboh, a pocos kilómetros del epicentro del terremoto, es uno de los lugares más devastados.

En primer lugar, la escala de esta tragedia ha desafiado nuestra capacidad como nunca antes había ocurrido.

En segundo lugar, el impacto en nuestro propio equipo de la Cruz Roja en Indonesia es simple y llanamente descorazonador. Nuestras frustraciones se pueden palpar.

La generosidad de muchos ciudadanos de todo el mundo está haciendo posible que podamos movilizar una operación urgente de ayuda sin precedentes.

En la isla de Sumatra las barreras logísticas están haciendo nuestra tarea muy difícil.

Las vías que se utilizarían normalmente para distribuir miles de toneladas de comida, medicinas y refugios temporales están destruidas.

Donde había carreteras pavimentadas y puentes hay ahora escombros y barro.

Foto aérea de la costa devastada al norte de Sumatra, Indonesia.
La infraestructura de la isla de Sumatra fue devastada por las olas del Tsunami.

Donde había puertos desde donde descargar barcos ahora sólo queda arena.

En los últimos días el apoyo militar de muchos países -sobre todo el despliegue de helicópteros desde barcos- nos está ayudando a colocar unidades de purificación de agua y de provisiones médicas.

También hemos decidido enviar convoys desde la ciudad de Medan, al este de la isla de Sumatra, hasta la localidad de Meulaboh, en la costa oeste, a través de la cordillera montañosa que divida a la isla en dos.

Se trata de un viaje lento y arduo, el camino es empinado. La carretera es estrecha y difícil, pero al menos es una ruta de distribución que podemos tomar.

Entrega total

Mientras, los voluntarios locales de la Cruz Roja, continúan encontrando y retirando cuerpos entre las ruinas de las casas destrozadas.

Voluntarios indonesios recogen cuerpos en Banda Aceh, al norte de Sumatra, Indonesia.
Muchos de los voluntarios locales que recogen cuerpos han perdido a sus propios seres queridos.

Esa tarea se hace cada vez más dura, a medida que continúa el proceso de descomposición natural de los restos.

Lo que me rompe el corazón es ver que muchos de nuestros voluntarios han perdido a miembros de sus familias, y aún así continúan realizando las tareas para las que fueron entrenados: enterrando cuerpos y distribuyendo ayuda desde los centros locales de almacenamiento.

En los últimos años he trabajado codo con codo con voluntarios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en África, Asia y Medio Oriente, pero nunca antes había experimentado este nivel de compromiso.

Nos adentramos en un desafío impresionante, a medida que nuestra atención se va desviando del entierro de los muertos hacia el cuidado de los sobrevivientes.






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