Mientras avanza rápidamente la evacuación de la población civil israelí de los asentamientos en la Franja de Gaza, se preparan para su turno las colonias aún habitadas en el norte de Cisjordania.
El plan de desconexión israelí incluye también a cuatro asentamientos aislados en la parte norte de Samaria, término bíblico que se refiere a la zona septentrional de Cisjordania.
Se trata de Ganim y Kadim -de carácter secular- además de Homesh (de población mixta, laica y religiosa) y de Sa-Nur, considerado el hueso más duro de roer de la zona, de población sumamente ideológica y casi toda observante.
Para los colonos, Homesh ocupa un lugar estratégico para Israel.
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Ganim y Kadim se hallan junto a Jenin, a la que los israelíes suelen llamar "la capital del
terror", por la gran cantidad de atentados allí originados. Sa-Nur y Homesh, se encuentran cerca de Tulkarem.
El acceso a la mayor parte de estos asentamientos hace imperioso el paso por aldeas palestinas más pequeñas que las mencionadas ciudades, a menos que se agregue un
largo tramo de casi 20 kilómetros al viaje, a fin de evitar pasar por concentraciones de población palestina.
Lo bueno, lo malo y lo feo
El desalojo de las colonias en cuestión, tiene dos aspectos de peso contradictorio, desde el
punto de vista de seguridad.
La ventaja anticipada es que no será necesario protegerlos con el riesgo constante que ello supone para las tropas, precisamente por la ya detallada ubicación de los asentamientos.
Sin embargo, el abandonar las colinas sobre las que está construido Homesh, puede resultar problemático, debido a que la topografía del lugar permite visualizar a la distancia a ciudades densamente pobladas del Israel soberano, como Netania y Jadera.
Menora Hazani, hija de unos de los más veteranos líderes de los colonos, Beni Katzover,
le dijo a BBC Mundo precisamente en esa colina, señalando hacia el horizonte, que "no puedo creer que Israel esté abandonando todo esto, no sólo por lo que significa nacional y religiosamente para nosotros, sino porque es clave para defender la costa".
En Sa-Nur, se supone que será la lucha más compleja. En el lugar, hay una singular
combinación: funciona allí un taller profesional de artistas, en su mayoría
inmigrantes de la ex-URSS y por otro lado hay religiosos ideológicamente convencidos de que la permanencia allí es clave para la seguridad de Israel.
Miriam Adler, portavoz del asentamiento, madre de seis hijos, aclaró recientemente a la
BBC que "de aquí no nos movemos y el ejército ya lo verá cuando venga".
Ella misma, residente oficialmente en otro asentamiento de Cisjordania, fue detenida hace poco por permanencia ilegal en Sa-Nur.
Ganim y Kadim ya están vacíos.
Desde su nueva residencia temporal, en un kibutz en el norte de la Galilea, Aharon Yarden le dijo a BBC Mundo, que quiere "cortar con esa etapa de mi vida, porque allí mi mujer casi muere acuchillada en un atentado y, hasta hoy, cuando mi hijo de 5 años, oye algún ruido fuerte, cree que son disparos desde Jenín para matarlo".