Los optimistas, si lo desean, podrán aferrarse de la dinámica política israelo-palestina de la última jornada, para afirmar convencidos ante mundo que un entendimiento entre las partes es sólo cuestión de tiempo.
Tras la victoria, los retos.
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El mismo día en que Mahmoud Abbas (Abu Mazen) es confirmado oficialmente como nuevo Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, en el Parlamento israelí (Kneset) en Jerusalén, presta juramento un nuevo gobierno, con el que el premier Ariel Sharon piensa poder implementar la retirada de la Franja de Gaza.
"El gobierno de la separación" fue como un presentador de la televisión israelí describió la escena en la que Sharon y el jefe laborista Shimon Peres ocupaban los lugares centrales en la mesa del gobierno.
Las sonrisas eran muchas, no sólo de los nuevos ministros que habían llegado de traje y hasta emocionados, sino muy especialmente de los "novios", que hace ya tiempo habrían querido concretar esta alianza.
El largo y sinuoso camino
Pero ambos eran conscientes de cuán complicada es la situación. La aprobación del nuevo gobierno en la Kneset fue "por poco": 58 votos a favor y 56 en contra. Esto es sólo un indicio de que no será fácil el camino hacia la retirada de la Franja de Gaza, que Peres pretende garantizar mediante su incorporación al gabinete.
Un periodista lo describió como "el gobierno de separación".
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Y del lado palestino, no son pocos tampoco los desafíos con los que tendrá que lidiar Abbas, tanto para solucionar el complejo mosaico interno como para obtener de Israel lo que necesita para ir afianzando su posición: alivio de restricciones, liberación de presos, desmantelamiento de todos los puestos no aprobados en Cisjordania.
Eso, antes de lo más duro, la negociación sobre las fronteras, el futuro de Jerusalén y los refugiados.
De todos modos, uno de los principales retos de Abbas será garantizar que no choca frontalmente con los grupos radicales opuestos a la negociación con Israel que él sí quiere mantener, asegurando al mismo tiempo que éstos no continúan lanzando atentados y disparando cohetes hacia blancos israelíes.
Dudas y posibilidades
muchos esperan que los comicios marquen el primer paso en el camino a la independencia.
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Lo crucial, ante todo, es empezar a hablar, reanudar la coordinación entre las partes, comenzar gradualmente a recuperar la confianza perdida y mostrar a los escépticos de ambas partes que ellos, Sharon y Abbas, hablaban en serio al defender la opción negociadora.
No son pocos, sin duda, los palestinos seguros de que Sharon, inclusive si se retira de Gaza, no tiene intención de dar paz real y de hacer posible un Estado palestino verdaderamente independiente.
No son pocos los israelíes seguros de que cuando Abbas habló del "enemigo sionista", no fue un desliz en la campaña electoral, sino que simplemente dejó en claro su verdadera posición.
Dependerá de estas dos figuras claves, el flamante "rais" palestino y el atribulado premier israelí al frente de un nuevo gobierno, mostrar que es posible cambiar de rumbo.
No será fácil. Es más: seguro será sumamente complejo. Pero es posible... si trabajan juntos.