Se estima que hay 1 millón de desplazados y unos 5 millones de damnificados.
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Dos semanas después del maremoto en el Océano Índico, las agencias de ayuda internacional comienzan a llegar a las zonas más castigadas por la catástrofe.
La leve mejora en el auxilio se logra mientras el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, finaliza, en las Islas Maldivas una visita a los países castigados.
El operativo de asistencia, que se inició prácticamente sin ninguna infraestructura, ha comenzado a transitar una segunda etapa, gracias al desarrollo, en los últimos días, de una red de medios de organización y distribución.
Permanecen, sin embargo, grandes obstáculos para acceder a zonas devastadas y reconocer muchos de los cuerpos de las víctimas.
Christian Fraser, corresponsal de la BBC en la ciudad indonesia de Banda Aceh, una de las áreas más castigadas por el desastre natural, dice que antes del maremoto no había ninguna presencia de la ONU en la región.
En diez días, según señala Fraser, la organización logró construir una oficina para coordinar el trabajo con las distintas agencias de ayuda.
Eso ha permitido que crezca el optimismo y se comience a notar una mejora en el funcionamiento de la operación de ayuda.
La geografía del desastre
Aún es difícil distribuir la ayuda pero se logró montar una infraestructura precaria para la operación.
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Uno de los principales problemas para llevar adelante la distribución de agua, alimentos y enviar equipos de auxilio es la nueva geografía que ha delineado el desastre.
Los reportes de los 12 países afectados son similares: puentes, vías y carreteras rotas.
Pero hay otros problemas que dificultan el uso de vías alternativas, como la navegación. La plataforma marítima ha cambiado y se han formado bancos de arena que bloquean el paso de embarcaciones.
Muchos de estos obstáculos fueron vistos de cerca por Kofi Annan, en su gira por las zonas devastadas.
En las Islas Maldivas, su última parada, el gobierno dice que el costo de la reconstrucción será equivalente al Producto Bruto Interno (PBI) de dos años.
El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, quien viajó con Annan a la región y pudo apreciar la magnitud del daño, anunció que esa entidad aumentará la asistencia financiera a los países afectados, a US$1.000 millones.
Cuerpos no identificados
El Banco Mundial aportará US$1.000 millones para la reconstrucción.
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Tailandia es uno de los países donde miles cuerpos aún no han podido ser reconocidos.
Las autoridades de ese país informaron que había dudas sobre la identidad de 2.000 cadáveres, más de un tercio del total de víctimas en territorio tailandés.
Especialistas de más de 30 países integran los equipos forenses, que practican análisis de ADN para lograr el reconocimiento de los muertos.
Muchos de los cuerpos quedaron en estado irreconocible por los efectos de las heridas, el daño del agua y el calor.
Según cálculos de la ONU, los desastres ocasionados por las olas gigantescas que el 26 de diciembre pasado azotaron 12 países del Océano Índico, mataron a 150.000 personas.
Además, se estima que hay 1 millón de desplazados y otros 5 millones de damnificados.