Un juez del estado de California, en Estados Unidos, anunció que la Iglesia Católica californiana pagará US$100 millones a más de 85 personas que dicen haber sido víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes y otros empleados del clero.
El escándalo de los abusos ha afectado a la iglesia de EE.UU. y del mundo.
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El acuerdo de pago del Condado de Orange es el más sustancioso que haya pagado una diócesis católica romana en Estados Unidos.
El pago supera los US$85 millones que hizo la diócesis de Boston a unas 500 víctimas de abuso sexual en esa ciudad estadounidense.
Jaime Romo, una de las víctimas de Los Ángeles, dijo a la BBC que la alta suma que pagará la diócesis no borrará el sufrimiento por lo que padecieron las víctimas
"No creo que esa cantidad de dinero supere el dolor", expresó Romo, profesor de la Universidad de San Diego.
Agregó que algunas de las víctimas "han muerto, se han matado, han perdido su mente o su habilidad de funcionar", producto del abuso a que fueron sometidas.
"La mayoría de las personas victimas viven bajo tanto pesar que no pueden funcionar", señaló.
Demandas resueltas
Con el pago, quedan resueltas 90 demandas contra la diócesis que involucran a 31 sacerdotes, 10 empleados, un hermano religioso y dos monjas.
Algunos de los detalles del acuerdo fueron revelados el mes pasado cuando la Iglesia Católica anunció que había pactado con las presuntas víctimas por una suma superior a los US$85 millones.
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La mayoría de las personas victimas viven bajo tanto pesar que no pueden funcionar
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Miles de casos adicionales aún están pendientes en Los Ángeles, California, y otras localidades estadounidenses.
Como resultado, varias diócesis se encuentran en la bancarrota, según se ha informado.
La decisión representa el primer acuerdo colectivo de casi 850 demandas pendientes por abuso sexual a manos de representantes de la Iglesia, en 10 diócesis de la Arquidiócesis de California.
El mayor número de procesos pendientes es contra la diócesis de Los Ángeles, con casi 500 demandas.
Los escándalos de abuso sexual a menores, que surgieron en Boston en 2002, sacudieron a la Iglesia Católica en Estados Unidos y en el extranjero.