El presidente Bush apeló a la solidaridad de los estadounidenses.
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A más de una semana del maremoto en el sudeste asiático, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, lanza campaña para ayudar a las víctimas de la tragedia, mientras el número de muertes confirmadas continúa en aumento.
La campaña estará encabezada por los ex mandatarios Bill Clinton y George Bush padre, quienes recorrerán el país pidiendo a los estadounidenses que ayuden a los millones de damnificados.
En un acto en la Casa Blanca, el presidente George W. Bush, hizo un llamado a la ciudadanía y a las empresas a entregar donaciones, precisando que la ayuda en dinero es la mejor forma de mitigar el sufrimiento que viven las víctimas de los diez países asiáticos devastados por el terremoto y maremoto del 26 de diciembre pasado.
Frente a las críticas por su tardía respuesta a las necesidades de los damnificados, el mandatario respondió que su país está liderando los esfuerzos de asistencia y pidió a cada uno de sus compatriotas contribuir "con lo que pueda".
Hasta la fecha, el gobierno estadounidense informó haber enviado US$350 millones hacia las zonas afectadas.
Siguen aumentando las víctimas
El gobierno de Indonesia informó que sólo en su país murieron al menos 94.000 personas, lo que hace que el total de víctimas fatales por el maremoto se aproxime a las 150.000.
Entretanto, organismos internacionales y militares de varios países aceleran los operativos para hacer llegar alimentos y medicinas a las comunidades afectadas.
Este domingo se comenzó a distribuir unas 400 toneladas de suministros de emergencia en la provincia indonesia de Aceh, la más golpeada por el desastre.
Sin embargo, en muchas zonas afectadas por el desastre pasarán días antes de que lleguen el agua, los alimentos y las medicinas.
Las organizaciones humanitarias también advirtieron que muchas personas podrían morir de disentería, cólera y fiebre tifoidea causada por agua y alimentos contaminados.
Igualmente, enfatizaron que muchos sobrevivientes están traumatizados por las pérdidas de sus hogares, sus familias y sus posesiones.
Problemas de coordinación
Un corresponsal de la BBC en Banda Aceh dijo que los sobrevivientes se encuentran en campamentos improvisados atendidos por voluntarios locales, agregando que es evidente la falta de coordinación.
Cientos de miles de pescadores han perdido sus fuentes de trabajo.
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En Sri Lanka, el país más afectado después de Indonesia, los esfuerzos han sido perjudicados por los constantes aguaceros e inundaciones.
Expertos que evalúan el alcance de los daños señalan que un millón de pescadores en el noreste del país perdieron sus fuentes de trabajo.
En Tailandia las autoridades prometieron seguir la búsqueda de cadáveres por lo menos durante cinco días más.
Cerca de 5.000 personas murieron, la mitad de ellos extranjeros y 4.000 siguen desaparecidos.
En el sur de India, siguen los entierros y cremaciones de cerca de 15.000 víctimas. Centros de vacunaciones han sido instalados en las zonas afectadas.
Riesgo de enfermedades
En las calles de Banda Aceh, la capital provincial, todavía hay miles de cadáveres.
La ayuda comienza a llegar, aunque es insuficiente.
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Las autoridades dicen que están tratando de enterrar de 3.500 a 4.000 cuerpos por día, con la esperanza de llegar a 6.000 diarios, de manera que puedan terminar en los próximos cinco días.
Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud advirtió sobre el creciente riesgo de enfermedades gastrointestinales en los campamentos de desplazados en India y Sri Lanka.
La coordinadora adjunta de la ONU para las tareas de emergencia, Margareta Wahlstrom, visitó Sri Lanka y calificó como "un reto enorme" la labor de coordinación de las tareas de ayuda humanitaria.
En ese país, donde unas 30.000 personas quedaron sin hogar, las autoridades intentan prevenir brotes de enfermedades como dengue, malaria y cólera.
El jueves está previsto que líderes de varios países se reúnan en Indonesia para evaluar la situación en la región.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo que participará en el encuentro.
Annan advirtió que los países devastados por los efectos del maremoto podrían tardar diez años en recuperarse.