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Viernes, 31 de diciembre de 2004 - 10:09 GMT
La revolución del 1º de enero de 2005

Preste atención. La próxima vez que se ponga una camisa, un sostén o un calzoncillo, será protagonista quiera o no en un drama que afectará la vida de 40 millones de trabajadores en el mundo.

Ese es el número de personas empleadas por la industria textil y de la indumentaria, que el 1º de enero de 2005 experimentó una verdadera revolución.

Las exportaciones de textiles de China a EE.UU. pasarán de un 16% a un 50%, mientras que las de México caerán un 70%, según la OMC. En Bangladesh podrían perderse un millón de empleos

En esa fecha expiró el llamado Acuerdo Multifibras, el sistema de cuotas que ha regido durante décadas las exportaciones sobre todo a los grandes mercados de Estados Unidos y Europa.

En otras palabras, gigantes como China podrán exportar sin que las cuotas les impongan límites. Habrá ganadores y perdedores, sobre todo en América Latina.

Para muestra un botón. Según estimaciones de la Organización Mundial de Comercio, las exportaciones de textiles de China a EE.UU. pasarán de un 16% a un 50%, mientras que las de México caerán un 70%. Detrás de los porcentajes estarán los rostros de miles de personas en el mundo que perderán sus empleos y otras que lo conseguirán.

BBC Mundo explora las claves de esta trama que sacude los cimientos del comercio mundial.








¿Acuerdo o bomba de tiempo?

Acuerdo Multifibras, ¿cuándo surgió?

Situación actual del comercio textil a nivel mundial.

El primer Acuerdo Multifibras (AMF) nació en 1974. Estableció un sistemas de cuotas a las exportaciones de textiles y vestido desde los países en desarrollo a los países industrializados.

Fue un intento de los países desarrollados de proteger sus industrias de la competencia de países asiáticos, especialmente China e India.

¿Qué impacto tuvo el acuerdo?

El AMF estableció cuotas limitadas para los países más competitivos, y cuotas más generosas a aquellos países que no representaban una amenaza para EE.UU. y Europa, como Bangladesh.

En un vertiginoso juego de dominos, el acuerdo llevó a la creación de industrias textiles en países que previamente no tenían un perfil exportador en ese sector.

Cuando un país llegaba al límite de su cuota, la producción era redirigida a otros países para satisfacer la constante demanda y las exigencias de los proveedores de los grandes mercados consumidores.

Según algunos críticos, el sistema de cuotas también complicó la producción, obligando a las compañías a dividir las etapas de manufactura en distintos países. Un vestido puede tener tela de un país, ser cortado en otro y cosido en un tercero.

¿Por qué el 1 de enero?

Panorama tras el vencimiento del sistema de cuotas.

El sistema de cuotas dejó de existir como resultado de una decisión que se tomó hace una década, en el marco de la llamada Ronda Uruguay, como se conocen las negociaciones para liberalizar el comercio mundial que tuvieron lugar entre 1986 y 1994.

El AMF fue renovado en tres ocasiones, la última en 1991.

El sistema de cuotas infringía los principios del GATT, el acuerdo general sobre tarifas y comercio. De modo que los países que participaron en la Ronda Uruguay acordaron desmantelar progresivamente el régimen de cuotas.

El 1 de enero de 1995 esos países firmaron el Acuerdo sobre Textiles y Vestimenta (ATC por sus siglas en inglés) que estableció como plazo para el fin del sistema de cuotas el 1 de enero de 2005.

Según Michael Bailey, analista de la agencia de ayuda británica OXFAM, "el acuerdo contemplaba acabar con las cuotas en un período de 10 años, en una forma paulatina. Pero lo que los países ricos han hecho es mantener el sistema hasta el último momento".


¿Qué está en juego?

40.000 millones de puestos de trabajo

Según estimaciones citadas por la Federación Internacional de Sindicatos (ICTFU, por sus siglas en inglés), el sector textil y de la vestimenta emplea a cerca de 40 millones de personas en el mundo, muchas de ellas mujeres.

El sector genera según las mismas estimaciones intercambios comerciales por un monto superior a los US$ 360.000 millones al año, un 6% del comercio mundial.

¿Qué impacto tendrá el fin de las cuotas?

Según expertos, el fin del sistema de cuotas hará que las compañias dejen de comprar textiles y vestimenta de los países menos competitivos.

Trabajadoras en Bangladesh
Bangladesh perderá un millón de los 1,8 millones de trabajos en el sector textil
Neil Kerney, secretario de la Federación Internacional de Trabajadores de la Industria Textil

Es poco probable que las compañías como GAP o NIKE compren sus productos de solamente un país, pero según un representante de la Asociación de Importadores de EE.UU., citado por la ICTFU, "es probable que las empresas compren sus productos de cinco o seis países para 2007, en lugar de esparcir sus comprar en 50 países diferentes, como hacen hoy".

Se perderán según estimaciones miles de puestos de trabajo, muchas veces ocupados por mujeres, con el agravante adicional de que se trata de países muy pobres con sistemas débiles de defensa de los derechos de los trabajadores.


Perdedores: México y A. Central

El impacto en América Latina

Según estimaciones de la OMC, las exportaciones de textiles y vestimenta de México a EE.UU. caerán de un 10% (del total de compras en ese sector por parte de EE.UU.) a un 3%.

Y para el resto de América, la caída será de un 16% a un 5%.

El fin del sistema de cuotas puede llevar a la pérdida de un cuarto del total de puestos de trabajo en la industria de la vestimenta en República Dominicana, según la Federación Internacional de Sindicatos

Países centroamericanos como Guatemala han gozado de acuerdos de acceso preferencial al mercado estadounidense, que junto a la ventaja de la proximidad territorial pueden aminorar el impacto del cambio.

Sin embargo, la ICTFU estima que es probable que América Central pierda parte de los 500.000 empleos ocupados actualmente en las maquilas.

Guatemala, según la misma fuente, tiene el mayor número de empleados en el sector, un 37% del total de América Central.

El 95% de las exportaciones guatemaltecas de textiles van a EE.UU.

República Dominicana sufrirá el impacto del nuevo sistema. Según estimaciones del ICTFU, el fin del sistema de cuotas puede llevar a la pérdida de un cuarto del total de puestos de trabajo en la industria de la vestimenta en el país centroamericano.

Bangladesh: "un millón de despidos"

Varios estudios citan a Bangladesh como uno de los países que resultarán más perjudicados.

Los productos textiles representan el 86% de las exportaciones de manufacturas de Bangladesh, un país donde la industria de la vestimenta da trabajo a cientos de miles de mujeres, según destaca OXFAM.

"Bangladesh perderá un millón de los 1,8 millones de trabajos en el sector. Indonesia también perderá un millón un millón de empleos y Sri Lanka puede perder unos 300.000", afirma Neil Kearney, secretario general del Federación Internacional de Trabajadores de la Industria Textil, en un documento de la ICTFU.

"Las fábricas están cerrando o amenazando cerrar en todas partes, incluyendo Turquía, México, América Central, en África, en Asia. Sólo en la China los obreros están trabajando horas extras para construir nuevas plantas", agrega Kearney.

¿Habrá despidos también en Europa y EE.UU.?

La industria textil y de la vestimenta también es una fuente importante de trabajo en Occidente. Sólo en la Unión Europea emplea a 2,5 millones de personas, según un documento de la ICTFU.

Dicho estudio cita al Instituto de la Moda en Francia, según el cual el fin del sistema de cuotas puede llevar a la pérdida del 15% de los trabajos del sector en ese país.

En EE.UU. ya se han perdido 350.000 empleos en el sector en los últimos cuatro años de acuerdo al documento, y hay grave preocupación por las implicaciones del fin de las cuotas.


China e India: todos contra dos

Temor ante el gigante chino

China e India serán los grandes beneficiados.

La OMC estima que las exportaciones textiles de China a EE.UU. pasarán de 16% (del total de compras estadounidenses en el sector) a 50%.

China e India tienen como 600 millones de personas muy pobres, que viven con menos de un dólar al día, por lo que la expansión industrial de China e India es algo a lo que deberíamos dar la bienvenida
Michael Bailey

Los productos chinos son considerablemente más baratos por varios factores, especialmente el costo menor de la mano de obra. La ICFTU habla de "salarios de miseria, que se mantienen al mismo nivel durante años y se pagan a veces con atraso de meses, además de condiciones de trabajo deplorables".

El temor de algunos países es la esperanza de otros. De acuerdo a Michael Bailey, de OXFAM, no debemos olvidar que "China e India tienen como 600 millones de personas muy pobres, que viven con menos de un dólar al día, por lo que la expansión industrial de China e India es algo a lo que deberíamos dar la bienvenida".

¿Por qué China es tan competitiva?

La competitividad de China no se debe sólo al menor costo de la mano de obra, sino a que el país asiático produce todos los insumos necesarios, y ha integrado exitosamente la producción de algodón (materia prima) y los varios elementos del proceso productivo.

Según estimaciones citadas por OXFAM, una familia en Europa paga US$ 350 adicionales en ropa de lo que debería, debido a las actuales barreras

Bangladesh, en cambio, importa gran parte de la materia prima, por lo que su capacidad de respuesta rápida ante las exigencias del caprichoso mercado de la vestimenta internacional es menos rápida.

Entre los ganadores estarán también los consumidores, ya que la mayor competencia llevará probablemente a una caída en los precios. Según estimaciones citadas por OXFAM, una familia en Europa paga US$ 350 adicionales en ropa de lo que debería, debido a las actuales barreras.


¿Responsabilidad de quién?

¿Es posible amortiguar el impacto?

El acuerdo del 95, que regula el fin del sistema de cuotas, estableció un mecanismo de salvaguardia, según el cual un país puede limitar las importaciones desde otro si éstas amenazan con dañar gravemente su industria interna.

Varios países ya han anunciado su intención de hacer uso de esta cláusula.

Estados Unidos todavía puede dar una preferencia a los productos de América Central, no a través de cuotas sino de aranceles
Michael Bailey, OXFAM

Por otra parte, si bien las cuotas desaparecen, los países compradores todavían pueden imponer diversos aranceles a los productos de distintos países.

"Estados Unidos todavía puede dar una preferencia a los productos de América Central, no a través de cuotas sino de aranceles. Por ejemplo, un pijama de China puede tener un arancel del 50%, pero el mismo producto de El Salvador puede tener un arancel mucho menor", dijo a la BBC Michael Bailey de OXFAM.

La agencia británica también recomienda ayuda urgente -técnica y financiera- a países que sufrirán con el fin del sistema de cuotas.

De acuerdo a Bailey, "hay discusiones en el Banco Mundial, en las capitales de los países industrializados, se reconoce que hay un problema pero falta acción".


GAP, NIKE y otras: el papel de las empresas

¿Cuál es la responsabilidad de las empresas?

Actualmente GAP, por ejemplo, tiene producción en Bangladesh, tal vez mañana China será más competitiva y entonces para GAP tiene sentido hacer las compras en China
Michael Bailey, OXFAM

Según OXFAM, "el riesgo es que los distribuidores y las empresas internacionales de marca, como GAP o NIKE, trasladen su producción rápidamente a países que ofrecen menos costos".

"Actualmente GAP, por ejemplo, tiene producción en Bangladesh, tal vez mañana China será más competitiva y entonces para GAP tiene sentido hacer las compras en China".

OXFAM cree que es poco probable que las empresas se arriesguen a comprar de una sóla fuente, pero señala que "las empresas como NIKE o GAP tienen que asegurarse que las empresas que los proveen no cierren sus fábricas de la noche a la mañana, que sea paulatino, para que el shock no sea tan grande".

"Si la empresa dice a sus trabajadores, vas a perder el trabajo en un año con todos los beneficios, es malo, pero no tan malo como una salida rápida".

¿Y el consumidor?

También tiene responsabilidad, según expertos. El papel de los consumidores en exigir que los productos que compra provengan de países donde se respetan los derechos de los trabajadores puede ser crucial.



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