Rafsanjani era uno de los favoritos en los sondeos.
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El Consejo de Guardianes, organismo encargado de supervisar las elecciones, anunció que la segunda vuelta electoral por la presidencia de Irán se llevará a cabo el próximo viernes, ya que no hubo ganador en la primera.
La segunda vuelta será disputada entre el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani, quien era el favorito en los sondeos, y el alcalde de Teherán, Mahmoud Ahmadinejad, considerado como de línea dura.
Los resultados sorprendieron a los analistas, pues pocos predecían que Ahmadinejad, una figura poco conocida a nivel nacional, llegara al segundo lugar.
El candidato que quedó en tercer lugar, el ex parlamentario reformista Mehdi Karroubi, pidió que se investiguen presuntos casos de fraude durante los comicios.
Karroubi pidió que se investigue que durante las elecciones "hubo dinero por votos" y que algunas personas votaron dos veces.
Con el 90% de los votos contabilizados, tanto Rafsanjani como Ahmadinejad lideran con alrededor del 20% de los votos.
Para ganar, los candidatos necesitaban obtener más del 50% de los sufragios.
Gran expectativa
Pese a los llamados a boicot, los iraníes han acudido en masa a votar.
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Cuando los centros de votación abrieron el viernes, a las 04:30 GMT, se esperaba que concurrieran unos 47 millones de ciudadanos habilitados para sufragar en todo el país.
Los primeros votantes hicieron fila en las puertas de algunos de esos puestos en el sur de Teherán.
Muchos iraníes dijeron que no aprobaban un sistema donde el verdadero poder seguiría en manos de clérigos no electos, que excluyeron de la carrera presidencial a la gran mayoría de unos mil precandidatos.
Aún así, la elección despertó más interés en los votantes de lo previsto.
De acuerdo con el ministerio del Interior, cerca del 62% del electorado, o casi 32 millones de personas, participaron en las elecciones del viernes, pese a los llamados a boicot de grupos reformistas.