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Martes, 14 de junio de 2005 - 15:14 GMT
Francia/R. Unido: ¿otra guerra de 100 años?
Paul Reynolds
BBC

Tony Blair y Jacques Chiraq.
Tony Blair y Jacques Chiraq alguna vez fueron amigos cercanos.

Uno siempre puede esperar que una discusión entre británicos y franceses se convierta en una riña.

Como he sido testigo de estos encuentros durante años, he tratado de identificar sus reglas.

  • No hay período de veda. Cualquiera de las partes puede atacar a la otra cuando quiera. El motivo es lo de menos. La Guerra de los Cien Años no terminó en 1453. Lo más importante es mantener la ofensiva en cualquier frente.

  • Cada una de las partes sabe lo que la otra puede aguantar. Es una forma de darle continuidad a la historia, pero sin víctimas mortales. En el fondo, Francia y el Reino Unido están conscientes de que no se han agarrado a puñetazos desde la batalla de Waterloo, en 1815, y de que nunca más lo harán.

    La Entente Cordiale, el tratado franco-británico que puso fin a numerosos antagonismos y disputas coloniales en 1904, tal vez ya no sea tan cordial, pero ha durado 101 años. En lo más profundo de sus corazones, esto a ambos les encanta. Es que son las dos caras de la misma moneda: nacionalistas, orgullosos y quisquillosos. Y un poquito absurdos para los demás.

  • Se trata de un exclusivo club franco-británico. Son dos equipos muy parejos. Nadie más puede unírseles. Es imposible, por ejemplo, darle membresía a los alemanes. Ellos podrían tomarlo demasiado en serio y la historia no deja de ser un poquito susceptible. Nadie más importa. Uno no podría divertirse tanto con Luxemburgo.

  • Los argumentos de la otra parte sólo merecen desprecio. Y los argumentos propios son, por supuesto, santa palabra. Por eso, para los franceses la política agrícola común europea es pura e inmaculada, mientras que para los británicos es absolutamente repulsiva. Lo mismo pasa con los reembolsos que el Reino Unido recibe de la Unión Europea. Uno nunca puede admitir que el adversario tal vez tenga un poco de razón. Por lo menos, no en público.

  • Hay que culpar al otro de los fracasos propios. En el reciente referendo, los franceses acusaban a los británicos de tener lo que llaman "actitudes anglosajonas" y de impulsar políticas que amenazaban con arruinar a Francia. La contraacusación es que la burocracia europea (léase, inspirada por Francia) está estrangulando a los intrépidos británicos.

  • Si nada más funciona, el ataque puede volverse personal. Margaret Thatcher solía fruncir el ceño y recriminarlos a "ellos", cuando la riña original por el reembolso estaba en su peor momento. "Ellos" incluía a cualquier ciudadano de Francia. Ella nunca les perdonó su actitud ambivalente hacia la Guerra de las Falklands o Malvinas. Ambivalente, por supuesto, desde el punto de vista de ella, que tenía uno solo.

    Estoy seguro de que debe haber otras reglas, ya que es un juego muy intenso.

    La mayoría de ellas se aplica al actual debate por el reembolso de US$5.420 millones que la Unión Europea (UE) hace anualmente al Reino Unido, ganado a capa y espada por la ex primera ministra Margaret Thatcher en 1984.

    Tony y Jacques

    El primer ministro británico, Tony Blair, y el presidente francés, Jacques Chirac, ya no son tan compinches como antes.

    Tony Blair y su hijo Leo.
    Leo Blair nació en mayo de 2000.

    Al principio todo marchaba bien. El tío Jacques no se cansaba de repetir lo mucho que quería al pequeño Leo, el bebé de los Blair.

    Pero entonces, como ahora, se enemistaron por la política agrícola común. En 2002, el tío Jacques se viró y le dijo a su amigo: "Te criaron muy mal". Para un chico que fue educado en el exclusivo colegio Fettes de Edimburgo, eso debe haber sonado ofensivo.

    Después vino Irak. Empezando con graves diferencias, la cosa se puso feísima. A los franceses les indignó que los británicos acusaran a Chirac de rechazar una segunda resolución del Consejo de Seguridad de la ONU pasara lo que pasara. París dijo que eso era falso. Pero ya era demasiado tarde: Londres había encontrado a quien echarle la culpa.

    Ahora, el sorprendente rechazo francés de la constitución de la Unión Europea, que tiene enormes repercusiones internacionales, ha quedado en un segundo plano debido, por coincidencia, a un debate mucho más limitado sobre el presupuesto de la UE y, en particular, el reembolso del presupuesto británico.

    Esta vez son los británicos quienes acusan a los franceses de utilizar tácticas para distraer la atención

    Esta vez son los británicos quienes acusan a los franceses de utilizar tácticas para distraer la atención.

    La situación ha llegado a tal extremo que parece que Blair ha decidido dar su propia conferencia de prensa después de reunirse con el tío Jacques en París este martes. Normalmente, en ocasiones como ésta se da una conferencia conjunta, a pesar de las posibles tensiones.

    Un hecho, dos perspectivas

    ¿Pero acaso no siempre ha sido así: un hecho, dos perspectivas?

    ¿Recuerdan al general Charles de Gaulle y su tono de desaprobación mientras decía "Non" a la aspiración británica de ingresar al entonces Mercado Común Europeo? El Reino Unido es diferente, murmuraba.

    Charles de Gaulle en la BBC durante la segunda Guerra Mundial.
    De Gaulle estuvo refugiado en Londres durante la guerra. Esta foto fue tomada en la BBC.

    Para los británicos estas palabras tenían sabor a rechazo, cuando precisamente lo que esperaban de él era gratitud por haberle dado refugio durante la ocupación alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial.

    Pero para los franceses (y para otros), "el Reino Unido es diferente" era una advertencia de algo que podría haber acabado de hacerse realidad.

    Antes de eso, estuvo el pequeño episodio de la batalla de Dunquerque contra los alemanes en 1940.

    Para los británicos, se trató de un acto heroico (se nos olvida el detalle del fracaso, que condujo a que Francia cayera en manos de Alemania).

    Desde la perspectiva francesa, lo que hicieron los británicos fue traicionarlos y huir a la desbandada.

    Los hijos de Guillermo

    Y así, por los siglos de los siglos, hasta que llegar al antepasado común, Guillermo el Conquistador, duque de Normandía y rey de Inglaterra de 1066 a 1087.

    Nosotros, los hijos de Guillermo, regresamos a liberar su tierra nativa
    Inscripción del monumento a los soldados británicos cerca de Caen, Francia

    Y es entonces uno debe detenerse pues cae en cuenta de que todas estas discusiones son un poquito tontas.

    Basta con ver la inscripción del monumento a los soldados británicos cerca de Caen, Francia, erigido después de la Segunda Guerra Mundial.

    El texto original está en latín, pero se puede traducir como: "Nosotros, los hijos de Guillermo, regresamos a liberar su tierra nativa".

    Eso pone toda esta nimiedad sobre la Unión Europea en un poco de perspectiva.



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