Las mujeres y niñas son violadas y mutiladas deliberadamente como parte de las estrategias militares en las zonas en conflicto, según Amnistía Internacional, AI.
Las mujeres son las que huyen con sus niños, cuidan a los enfermos y alimentan a los suyos durante los conflictos.
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La organización de derechos humanos dijo en su informe "Vidas Destrozadas" que las mujeres se convierten en un blanco particularmente cuando se trata de limpiezas étnicas y denunció que los gobiernos han hecho poco para detener estos ataques.
Según Amnistía, existe un patrón sistemático de abusos que se repite en las zonas en conflicto de todo el mundo, desde Colombia y México hasta Irak, pasando por Sudán, Chechenia, Nepal y Afganistán.
AI explicó que los crímenes persisten porque aquellos que los cometen saben que no serán castigados y que, a pesar de las promesas, los tratados y las leyes, los gobiernos han fallado en proteger a las mujeres y las niñas.
"Los patrones de violencia contra las mujeres en situaciones en conflicto no surgen de forma 'natural', sino que son ordenados, aprobados o tolerados por alguien. Persisten porque quienes lo cometen saben que pueden quedar impunes", dijo Irene Khan, secretaria general de AI.
Deshonra y desmoralización
La secretaria de AI explicó que las mujeres son atacadas para deshonrar al enemigo, desmoralizar a los hombres y asustar a la gente para que huya:
"Las mujeres y las niñas no sólo son asesinadas, sino que son violadas, agredidas sexualmente, mutiladas y humilladas".
"La costumbre, la cultura y la religión han creado una imagen de las mujeres como portadoras del 'honor' de sus comunidades. Menospreciar la sexualidad de las mujeres y destruir su integridad física se ha convertido en un medio para aterrorizar, degradar y derrotar a comunidades enteras, así como para castigar, intimidar y humillas a las mujeres".
En Colombia, la directora del programa para América de AI, Susan Lee, explicó que "los paramilitares, respaldados por el ejército, y las guerrillas han convertido en campo de batalla a los cuerpos de miles de mujeres y niñas".
AI se basa en una serie de pruebas y testimonios de mujeres víctimas de violaciones para afirmar que el abuso sexual ha sido una práctica generalizada en los 40 años de conflicto de Colombia.
"Menospreciar la sexualidad de las mujeres y destruir su integridad física se ha convertido en un medio para aterrorizar, degradar y derrotar a comunidades enteras, así como para castigar, intimidar y humillar a las mujeres", dijo Lee.
Impunidad
Según AI, en ese país rara vez las mujeres denuncian la violencia sexual y cuando la víctima decide poner la denuncia, las autoridades intenta disuadirlas.
Según el informe, "aunque persistan, no es probable que el caso se investigue de manera completa e independiente. Las probabilidades de que se pronuncie una sentencia son prácticamente nulas, sobretodo si el presunto autor es miembro de las fuerzas de seguridad, los paramilitares respaldados por el ejército o un grupo guerrillero".
Una madre colombiana cuenta que su niña de nueve años le confesó un día, mientras miraban un programa en la televisión sobre violación que habían abusado de ella:
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A pesar de los decididos esfuerzos de las víctimas y las organizaciones de derechos humanos por lograr que se ofrezca resarcimiento por tan graves delitos, el muro infranqueable de la jurisdicción militar ha puesto estos casos fuera del alcance de la justicia
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"Mi niña agachó la cabeza: 'Caliche me manosea, me toca la vagina'. Me llené de ira y me enfrenté a Caliche. Él es de la AUC (grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia) en el Combo del Hoyo, tiene 19 años. Él comentó que si le hacía algo nos mataría", cuenta una madre colombiana.
El informe de Amnistía también apunta a México, indicando que en Guerrero las mujeres indígenas han sido víctimas de abusos por parte de los militares.
En los últimos diez años, AI ha tenido noticias de nueve casos de mujeres que han denunciado judicialmente violaciones perpetradas por miembros del ejército mexicano.
"A pesar de los decididos esfuerzos de las víctimas y las organizaciones de derechos humanos por lograr que se ofrezca resarcimiento por tan graves delitos, el muro infranqueable de la jurisdicción militar ha puesto estos casos fuera del alcance de la justicia", denunció Amnistía.
Condenadas
La organización explica que durante la guerra, las mujeres desempeñan tareas y pasan por situaciones muy arriesgadas, ya que son las que tienen que huir junto a los niños, deben cuidar de los enfermos y proveer de alimentos a los suyos.
Además las supervivientes de las violaciones no sólo padecen traumas psicológicos y físicos y corren el riesgo de ser contagiadas con enfermedades venéreas, sino que además tienen que cargar con el temor de que sus familias y las comunidades las condenen, si son identificadas públicamente como víctimas de abusos.
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En la comunidad se burlaron tanto de mí que tuve que marcharme de la aldea y vivir en el bosque (...) tengo hambre, no tengo ropa ni jabón. No tengo nada de dinero para pagar al médico. Sería mejor morirme con el bebé que llevo en mi vientre
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"En la comunidad se burlaron tanto de mí que tuve que marcharme de la aldea y vivir en el bosque (...) tengo hambre, no tengo ropa ni jabón. No tengo nada de dinero para pagar al médico. Sería mejor morirme con el bebé que llevo en mi vientre", se lamenta Sanguina, quien fue violada dos veces durante el conflicto de la República Democrática del Congo.
Por este motivo, la secretaria de la AI resaltó la necesidad de que cuando el año que viene empiecen los juicios de la Corte Criminal Internacional, uno de los primeros casos que se debe estudiar es la violencia contra la mujer.
No obstante, Khan agregó que la Corte no puede hacer justicia sin el apoyo político de los gobiernos, por lo que hizo un llamado a los líderes del mundo a que no se limiten a condenar las violaciones y la violencia sexual.
Al respecto, Amnistía está presentando una agenda para la acción internacional, nacional, regional y local, a fin de "combatir la violencia y ayudar a las víctimas de los abusos sexuales".