Shaik siempre sostuvo que era inocente.
|
Un asesor financiero del vicepresidente de Sudáfrica fue condenado en Durbán a 15 años de prisión, por corrupción y fraude.
Achabir Shaik fue acusado de pedir a la firma francesa Thomson CSF la suma de US$90.000 con el fin de facilitar gestiones para la compra de equipo bélico por parte del gobierno sudafricano.
El soborno habría sido hecho a nombre del vicepresidente Jacob Zuma, quien ha negado cualquier relación con el caso.
Al dictar la sentencia este miércoles, la jueza comparó la corrupción a un cáncer que pone en peligro a la democracia y a los derechos humanos, y rechazó una solicitud de clemencia presentada por la defensa de Shaik porque él había luchado contra el apartheid.
Pedidos de renuncia
La prensa sudafricana, incluyendo aquella que no puede ser considerada como portavoz oficiosa de la minoría blanca, ha pedido la renuncia del vicepresidente.
El caso podría poner fin a las aspiraciones de Zuma de llegar a la presidencia.
|
El Mail & Sunday, el diario de investigación más importante del país, insistió en un editorial que la "moralidad política empieza por casa".
Zuma es visto como el sucesor natural del presidente Thabo Mbeki y tanto los sindicatos como el propio ex-presidente Nelson Mandela le han dado su apoyo.
Su popularidad es mayor que la de Mbeki, acosado por lo que muchos consideran su ineficiencia en tratar de combatir la pandemia del SIDA.
Pero queda un amargo sabor en la boca de muchos sudafricanos, que vieron como, en 1994, el Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) prometió hacer de la lucha contra la corrupción su caballito de batalla.
Ya en 1999, el país vio como el reverendo Alan Boesak, una de las figuras más destacadas de la lucha contra el apartheid, terminó con sus huesos en la cárcel al descubrirse que usó en gastos personales US$400.000 de ayuda proveniente de países europeos destinada a la organización de derechos humanos que dirigía.
Otro escándalo
También este miércoles 21 políticos comparecieron ante los tribunales, acusados de haber cometido fraude.
La mayoría son diputados y ex diputados del gobernante ANC.
La corrupción en muchos países de África es una de las principales preocupaciones para los donantes del mundo desarrollado.
|
Se les acusa de utilizar cupones de viaje oficiales en vacaciones de lujo, comidas y alquiler de automóviles.
En teoría, deberían haberlos usados para vuelos entre Ciudad del Cabo, sede del parlamento, y Pretoria, donde se encuentra la presidencia sudafricana.
El presunto fraude llegaría a la suma de US$3 millones. Las pesquisas no se han limitado al parlamento sino que han llegado hasta las puertas mismas de la fiscalía de Ciudad del Cabo.
Los frecuentes casos de corrupción contribuyen a fomentar el descontento en un país con un promedio de 30% de desempleo y más de cinco millones de personas infectadas con el virus del VIH, muchos de los cuales no tienen los recursos para comprar las medicinas que podrían alargarles la vida.
Esto se contradice con el espíritu de aquel soleado día de abril de 1994 en que los sudafricanos de todas las razas votaron, por primera vez, por un gobierno que prometió limpiar al país de la corrupción.