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Lunes, 13 de diciembre de 2004 - 10:42 GMT
Diario desde Irak
¿Cómo es la vida de los civiles iraquíes y otras personas que viven en ese convulsionado país?

Durante dos semanas, BBC Mundo le presentará el testimonio de Sarab al-Delaymi.

Ella es ama de casa y vive la zona de al-Dorah, en Bagdad.

Tiene 30 años, está casada y tiene un hijo.

SARAB AL-DELAYMI
11 de diciembre
El suministro eléctrico es ahora más inestable que nunca. La electricidad viene por una hora y media y luego desparece por cinco. Esto es un factor de tensión. Mis hijos decidieron utilizar lámparas de kerosene cuando estudian en casa. Las familias iraquíes -incluyendo la nuestra- están muy interesadas en enviar sus niños a la escuela a pesar del peligro.

Pero tengo sentimientos encontrados respecto a enviar mis hijos a la escuela por el miedo que siento cuando están fuera de casa. Muchos padres van a buscar a sus niños a la escuela y los traen caminando a la casa.

Nosotros esperamos que la situación mejore. Los problemas de las escuelas iraquíes en la actualidad son muy distintos a los problemas que tenían en el pasado. Por ejemplo, ahora no hay suficientes libros de texto, pero por primera vez los estudiantes recibieron maletines escolares nuevos que les dio el ministerio de educación.

Los instrumentos de geometría son mejores que los anteriores y la materia "educación cívica" fue eliminada del currículum. Antes, esta materia era obligatoria y se usaba para difundir ideas del antiguo régimen.

Los libros de texto ya no tienen la cara de Saddam ni tampoco historias inventadas sobre sus victorias.

El salario de los maestros es bastante alto. Solían ganar 3.000 dinares por mes, el equivalente a US$2,50. Ahora, ganan alrededor de US$130. Los que tienen más años de antigüedad, ganan alrededor de US$450. Los maestros que habían alcanzado cierta jerarquía dentro del partido Baas fueron retirados de sus puestos cuando cayó el gobierno de Hussein.

Los que eran miembros comunes y corrientes del partido retuvieron sus trabajos porque fueron presionados a formar parte del partido.

En general, la calidad de la educación es bastante alta.

10 de diciembre

Estaba terminando de preparar unos dulces iraquíes cuando mis amigas Um Aliaa y Um Sami llegaron a mi casa para tomar el té. Hablamos de las cosas de siempre... las elecciones, la escasez de combustible, la inflación, etc.

Um Sami quiere votar (igual que yo), mientras Um Aliaa no se decide. Intentamos convencerla de la importancia de votar.

Rápidamente pasamos a hablar sobre si debíamos cubrir o no nuestra cabeza con el velo islámico (o hijab). Yo lo uso, pero sin exagerar, ya que estoy en contra de cualquier clase de fanatismo. Muchas mujeres iraquíes usaban el velo como un símbolo de resignación y duelo durante las varias guerras que tuvimos que soportar, mientras que otras lo hacían para evitar ser molestadas por los hombres del régimen.

La mujeres en Bagdad son generalmente más abiertas que las mujeres en las provincias, pero recientemente pude notar la emergencia de un nuevo tipo de mujer más emancipada en las provincias.

Muchas están participando más activamente en el debate político y algunas de ellas incluso ocupan posiciones administrativas o cargos gubernamentales de alto rango.

Esto me llena de esperanza a mí y a otras mujeres de que un futuro mejor es posible.

A nivel personal, mi deseo es el mismo de siempre: espero poder cumplir con mi ambición de convertirme en maestra para contribuir a la educación y al enriquecimiento de una nueva generación en mi país.

9 de diciembre

Generalmente hago las compras en el mercado de Doura porque es grande y porque los precios en nuestro barrio están por las nubes. Es peligroso utilizar el carro de mi marido (es un automóvil del gobierno), por eso vamos en taxi.

Hago compras como para que me alcance por dos semanas, compro cosas como por ejemplo, garbanzos, lentejas, puré de tomate, comida enlatada, y frutas y vegetales de los duraderos. En el mercado, puedes notar la mirada de la gente, precavida y sin brillo.

Todos se tratan entre sí con mucha aprehensión y con poco respeto. Yo, y sin duda los demás, me pregunto quién entre la multitud tiene escondida un arma entre sus ropas.

Los clientes hacen sus compras lo más rápido posible, por temor a que se produzcan disparos, o peor, que explote un carro bomba. A veces, estoy agotada de mirar con desconfianza a todo el mundo, mientras que otras veces miro con atención sus bolsos o carteras buscando algo sospechoso. Uno puede tolerar todo, menos la inseguridad.

8 de diciembre

Me fui al centro de Bagdad con mi hermana para comprar una nueva alfombra. Al final, ella se compró dos. Ambas eran egipcias.

Estuvimos caminando por la zona comercial que estaba relativamente tranquila. Algunos negocios tenían ofertas para tentar al público a comprar cosas para el invierno como por ejemplo alfombras y calentadores.

A eso de las ocho de la noche, el lugar estaba desierto. El poder adquisitivo de aquellos que tienen trabajo es mucho más alto de lo que solía ser, pero también lo son algunos de los precios en las tiendas.

7 de diciembre

Aparte del sonido distante de las explosiones, el tema de las conversaciones en la zona donde vivo, es la escasez de combustible para el transporte y para el hogar.

El precio de un litro de gas, que se utiliza para cocinar ha aumentado a 4.000 o 5.000 dinares irauíes. Cada vendedor parece ponerle un precio distinto. La gente está harta con la escasez de combustible.

Todo el mundo tiene que ser cuidadoso con la cantidad de aceite o gas que consume. En lo que a mi respecta, trato de hacer la mayor parte de las tareas de la casa cuando hay electricidad, así no tengo que depender de otro tipo de energía.

La inseguridad también tiene un severo impacto en nuestra capacidad de movilizarnos. La gente tiene miedo de salir y pasa mucho rato en la casa.

Cuando se producen explosiones, la guardia nacional iraquí y las fuerzas multinacionales llegan inmediatamente. Nuestros niños están acostumbrados al sonido de las explosiones. Pero cuando se produce una muy grande, todavía se asustan.

3 de diciembre

Estuve pensando mucho en los papeles que presenté para solicitar un trabajo como maestra en escuelas secundarias. Ayer me comuniqué con el ministerio de educación para preguntarle si tenía alguna noticia. Me habían dicho que tenía que esperar porque había muchos candidatos para el puesto. Alguien me había dicho que necesitaría la intervención de alguien -alguna persona en un cargo estratégico- para apurar el trámite.

Los postulantes que tienen contactos con las personas que ahora son influyentes en Irak, están primero en la fila. Los otros, como yo, tenemos que esperar.

Igual me alegra que la televisión iraquí haya comenzado a transmitir avisos publicitando puestos de trabajo en una serie de departamentos de gobierno.

A mí me gustaría ayudar económicamente a mi familia. El trabajo de mi marido no es muy seguro, por eso para mí es importante conseguir un trabajo. También me quiero desarrollar como persona.

Una buena noticia: mi teléfono volvió a funcionar después de varias tormentas que ocurrieron recientemente. Mi marido fue a la compañía telefónica y les rogó que nos reconecten la línea. Me apena decir que uno de los empleados nos sugirió que si pagábamos algo extra, el proceso sería más rápido.

1 de diciembre

El día comienza a las corridas, como siempre: preparo el desayuno para todos, voy detrás de los niños para asegurarme de que estén listos para ir a la escuela. Mi hijo mayor también ya ha empezado las clases, porque los maestros decidieron volver a trabajar.

La escuela tiene ahora guardas civiles. Éstos son generalmente voluntarios. Pero incluso aunque haya guardias, no puedo dejar de preocuparme por los niños y por su seguridad.

También me preocupa la enfermedad de mi madre. Parece que tiene una infección en el pecho. Decidí pasar unos días con ella y con mi padre por si me necesitan.

Hace poco, junto con mi sobrino la llevamos al médico a una clínica cerca de la plaza de al-Nasr, en el centro de Bagdad. Gracias a Dios, no tuvimos que esperar mucho.

Ahora las farmacias cuentan con las medicinas que necesitamos, tanto las que se producen aquí como las importadas.

Recapitulando, pasaré la noche con mi madre, después me iré a mi casa por la mañana -que no está muy lejos- haré las tareas de la casa y luego volveré corriendo a ver a mi madre




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