Los líderes se comprometieron con la liberalización del comercio y la lucha contra el terrorismo.
La cumbre anual del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) llegó a su fin en la capital chilena, Santiago, con los líderes de 21 países que participaron condenando lo que describieron como las atrocidades terroristas recientes y comprometiéndose a impulsar las negociaciones para alcanzar un acuerdo global de libre comercio.
En la declaración final, los máximos representantes de
las economías de la Cuenca Asia-Pacífico prometieron apoyar las convenciones contra el terrorismo y tomar medidas para evitar que las redes que lo practican puedan utilizar el sistema financiero internacional.
Además, aseguraron que dedicarán todos sus esfuerzos para lograr resultados concretos en el próximo encuentro ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), cuyas negociaciones están estancadas debido a diferencias respecto a los subsidios agrícolas y los impuestos a las importaciones.
El domingo, los mandatarios se tomaron la foto del recuerdo.
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Por otro lado, los líderes que acudieron a la cita en Chile expresaron su preocupación frente a los altos precios del petróleo y firmaron un documento que busca garantizar la estabilidad del suministro del preciado combustible.
El foro prestó también mucha atención a los asuntos de seguridad mundial, tema que fue tratado a fondo en las discusiones del sábado, cuando el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aprovechó la conferencia para exigirle a Corea del Norte que abandone su programa nuclear.
En respuesta, el gobierno norcoreano divulgó un comunicado elaborado de antemano en el que decía que se dispone a reforzar sus defensas para prepararse contra un ataque de Estados Unidos.
Los otros problemas de seguridad
Bush fue también el protagonista de lo que muchos observadores señalan será uno de los momentos más recordados de la cumbre.
Los "malentendidos" entre la custodia de Bush y los carabineros locales serán recordados.
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En el que fue su primer viaje al extranjero desde que fue reelecto, el mandatario terminó involucrado en una disputa con el personal de seguridad chileno.
Sucedió en la noche del sábado, cuando Bush arribó a la cena oficial de la APEC y los carabineros locales impidieron que su guardaespaldas pasara.
Al notar el forcejeo que se sucedió, el presidente se devolvió a la puerta, tomó a su agente del servicio secreto por la chaqueta, lo entró y se dirigió nuevamente hacia el salón donde tenía lugar la cena.
Según los oficiales estadounidenses, todo se debió a un "malentendido" sobre los procedimientos de seguridad pero -según informa el corresponsal de la BBC, Jeremy Cooke- hay quienes creen que el incidente fue beneficioso para la imagen de Bush.
"El presidente es alguien que tiende a delegar pero de vez en
cuando es de esas personas que toma los asuntos con sus propias
manos", dijo el vocero de la Casa Blanca, Scott McLennan.