Mientras las fuerzas estadounidenses aseguran tener un control total de la ciudad de Faluya, los residentes que permanecieron en sus hogares intentan subsistir con los alimentos que les quedan pues aún no se animan a salir a la calle.
Este es el testimonio del periodista iraquí Fadhil Badrani, quien vive en Faluya e informa regularmente para la agencia Reuters y el Servicio Mundial de la BBC.
La ciudad está tranquila ahora, pero el temor está aún allí junto con algunos enfrentamientos.
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He visto perros vagabundos arrancando pedazos de carne de los cadáveres esparcidos en las calles
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He visto muchas cosas extrañas recientemente, como perros vagabundos arrancando pedazos de carne de los cadáveres esparcidos en las calles.
En tanto, la gente intenta sacar algo con que alimentarse de sus jardines.
Aquellos que han sobrevivido lucen demacrados.
Todo lo contrario está sucediendo con los muertos, tirados donde han caído, ahora están hinchados y putrefactos.
Muchos de los combatientes escaparon o resultaron muertos. Sólo algunos se han quedado para pelear.
Miedo a moverse
Las fuerzas de Estados Unidos controlan casi toda Faluya, a excepción de algunas áreas en el sur.
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Escuchamos que ha llegado ayuda humanitaria al hospital... pero la mayoría de la gente está muy débil y demasiado asustada para hacer el viaje
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Escuchamos que ha llegado ayuda humanitaria al hospital en las afueras de la ciudad, que ahora está en manos de los estadounidenses.
Pero la mayoría de la gente en esta zona está muy débil y demasiado asustada para hacer el viaje, o incluso para dejar sus propios hogares.
Por ahora, la mejor opción es quedarse donde están. Me gustaría escapar de Faluya, pero temo terminar asesinado si lo intento.
Un grupo de amigos periodistas dejó la ciudad en automóvil la semana pasada, cuando la ofensiva estaba por comenzar. No tengo idea que les ha ocurrido.
Ninguno de sus teléfonos móviles parecen funcionar y temo lo peor.
Últimos víveres
El agua y la comida casi se me han terminado. Aún tengo dátiles secos y agua para unos pocos días.
Si en cinco días no logro abandonar la ciudad o conseguir más víveres, tendré que rebuscar en las casas vacías de mis vecinos por más agua y comida.
Puedo entrar a otras viviendas saltando desde mi techo.
Estoy absulutamente desconectado de lo que sucede en otras partes de Irak.
Viendo ahora a Faluya, la única comparación que se me ocurre son otras ciudades arrasadas como Beirut o Sarajevo.

Lea los anteriores relatos de Fadhil Badrani