"Entre cada combate, hay períodos de un silencio inquietante".
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En medio de los combates entre fuerzas estadounidenses e iraquíes contra grupos armados insurgentes en Faluya, las organizaciones humanitarias han advertido sobre la situación de los civiles, que enfrentan una escasez de alimentos y agua.
Este es el testimonio del periodista iraquí Fadhil Badrani, quien vive en Faluya e informa regularmente para la agencia Reuters y el Servicio Mundial de la BBC.
Una familia vino a mi casa anoche, preguntando si yo sabía dónde se podía conseguir algo de comer.
Cuando les conté que el líder palestino Yasser Arafat murió, quedaron sorprendidos.
"Es una conspiración", me dijeron. "Lo mataron para que su muerte eclipse nuestra situación en las noticias".
La gente en Faluya siente que el mundo no está interesado en su destino, y a veces se pregunta si los medios de comunicación están cumpliendo con su trabajo.
Un padre que perdió a dos de sus hijos en los bombardeos me preguntó si todo lo que estoy escribiendo está siendo transmitido de verdad.
Riesgos
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Como no hay alimentos frescos, la gente está sobreviviendo a punta de dátiles.
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La ciudad huele a explosivos y a cuerpos en descomposición.
Es un pueblo fantasma. Entre cada combate, hay períodos de un silencio absoluto inquietante.
Mucha de la gente ha huido. Las calles y las casas están vacías.
Para los que se quedaron aquí, las casas vacías se han convertido en una suerte de refugio, un lugar al cual ir cuando tu propio barrio es el blanco de un bombardeo.
He perdido la cuenta de los días. El viernes pasó y ni me di cuenta.
Ni hablar de ir a la mezquita. Todas las mezquitas se han convertido en blancos porque son utilizadas por ambos bandos de este conflicto, por insurgentes y por soldados estadounidenses.
Escurridizos
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Todo el que se mueva por la noche se convierte en blanco. Los insurgentes pueden confundirte con un estadounidense. Los estadounidenses, que dejan algunos francotiradores en la ciudad cada noche, pueden dispararte si piensan que eres un insurgente.
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Como no hay alimentos frescos, la gente está sobreviviendo a punta de dátiles.
Durante el día, los soldados estadounidenses controlan la mayor parte de la ciudad.
La noche, en cambio, pertenece a los insurgentes. Amparándose en la oscuridad, se reagrupan y reciben armamento y municiones.
Son personajes escurridizos. Los he visto en acción, disparando con lanzagranadas a las tropas estadounidenses.
Todo el que se mueva por la noche se convierte en blanco. Los insurgentes pueden confundirte con un estadounidense.
Los estadounidenses, que dejan algunos francotiradores en la ciudad cada noche, pueden dispararte si piensan que eres un insurgente.

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