Es el segundo ataque al campo en una semana.
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Las fuerzas de seguridad del gobierno atacaron el campo de refugiados de El-Geer, en la región de Darfur, por segunda vez en esta semana.
El corresponsal de la BBC en el campo, Fergal Keane, dice que por lo menos cuatro automóviles conducidos por policías pasaron por encima de las viviendas improvisadas de los refugiados.
Poco después, los policías regresaron, golpearon a un líder comunitario, y lanzaron gas lacrimógeno en una edificación en la que se refugiaban mujeres y niños.
Uno de los comandantes de la policía dijo al corresponsal que tenía órdenes de trasladar a la gente a un campo a varios kilómetros de distancia.
El desplazamiento forzoso de refugiados contraviene el derecho internacional humanitario.
Según Keane, funcionarios de Naciones Unidas que llegaron a El-Geer tuvieron que retirarse después de que los policías les mostraron su desprecio, comenzaron a lanzar gases lacrimógenos y a conducir sus automóviles de manera agresiva.
Los incidentes ocurren en el mismo día en que el representante especial de la ONU para Sudán, Jan Pronk, tenía planeado visitar el campo y reunirse con las autoridades locales.
Acuerdos de paz
A comienzos de mes, las autoridades sudanesas llevaron a cabo ataques similares en otros campos de refugiados cerca de Nyala.
Este nuevo ataque se produce un día después de que el gobierno sudanés firmó dos acuerdos de paz con grupos rebeldes en la capital nigeriana de Abuja.
Con la firma del acuerdo, ambas partes se comprometieron a proteger a los civiles en Darfur, según explicó el ministro de Asuntos Exteriores de Sudán, Najib Abdel Wahab.
Más de 1,5 millones de personas han huido de sus hogares en Darfur y unas 70.000 han perdido la vida en esa provincia a raíz del conflicto que se vive en ese país