Todos comprenden ya que ha llegado el fin. El liderazgo de Yasser Arafat, como líder máximo de los palestinos, ha terminado. En Ramala la gente ya lo admite, aunque todos continúan especulando sobre su exacto estado de salud. Nadie parece dudar de que Arafat, ya no vuelve.
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Ya sabemos que se está muriendo y para nosotros, es como se muera un padre
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"Hoy es un día muy triste", sostiene Ahmed, de 20 años, uno de los cinco policías palestinos que con tono muy tranquilo y amplia sonrisa nos recibe a la entrada de la Mukata, el cuartel general de Arafat en Ramala.
"Ya sabemos que se está muriendo y para nosotros, es como se muera un padre", recalca. Todos dicen estar de acuerdo en que "estaremos en buenas manos", pero aclaran al mismo tiempo que "como Arafat, no habrá nadie más".
Afuera, en la calle, todo está tranquilo. Es viernes -el "domingo" musulmán- y además, todavía es el mes sagrado del Ramadán. No hay mucha gente afuera, pero los que hablan, aunque lamentan en público que Arafat esté por morir, también osan criticarle.
"Sé que éste no es el momento, pero todos somos conscientes de que había cometido errores", nos dice Abed Hussein, mientras compra unos panes.
"De todos modos, eso no quita que haya sido siempre nuestro máximo líder. Y ahora, no vemos nadie que pueda suplantarle".
El día después
Políticos y comandantes se dieron cita, una vez más, en la Mukata.
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Shaed, uno de los efectivos a la entrada de la Mukata, de 23 años, asegura que "aquí nadie se va a pelear por nada y se mantendrá la unidad".
Visten uniforme y deben ser cautelosos con el análisis sobre "el día después". "Mira, nosotros somos la prueba -nos dice Ahmed, el otro policía- aquí estamos juntos, yo de la policía militar y él de la seguridad nacional. No hay discrepancias".
Aclaramos que al preguntar sobre diferencias internas, nos referíamos más que nada a la situación con los grupos islámicos. "Eso ya es política -contesta Shaed- y de eso, tenemos prohibido hablar".
En la zona de la Mukata y en la oficina del ex-primer ministro Mahmoud Abbas (Abu Mazen), hay mucho movimiento. Automóviles con guardias entran y salen continuamente. Todos llegan con el rostro sombrío y rehúsan hablar con la prensa.
La sede de la Autoridad Nacional Palestina fue por casi tres años la cárcel de Arafat.
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El ex-ministro de Información, Yasser Abed Rabo, el presidente del Consejo Nacional Palestino, Salim Zaanun, el diputado de Hebrón, Abbas Zakki, todos flanqueados por guardias de civil pero armados, se reúnen con las figuras que ahora están a cargo de la nueva situación: Ahmed Korei (Abu Alá), como premier, con los poderes de seguridad y financieros que antes ostentaba Arafat, mientras Abu Mazen, en su calidad de Secretario General del Comité Ejecutivo de la OLP, está a cargo de dicha organización superior palestina.
En Ramala fueron convocados también los jefes de los principales servicios de seguridad palestinos, quienes estarán a cargo de garantizar que ninguna tensión pueda manifestarse violentamente y que la situación no se escape de las manos.
El mensaje es terminante: control, estabilidad y orden. Así se les aclara a los diversos comandantes, que llegan -todos de civil- a la Mukata y a la oficina de Abu Mazen.
De no estar
A la salida de la mezquita cercana al mercado de Ramala, nadie quiere hablar de eventuales estallidos de violencia.
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Después de su muerte, sea cuando sea, seguiremos viviendo. No hay alternativa
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"Todos deben participar en el liderazgo, el pueblo debe elegir", afirma Raed, un joven de larga barba que acepta sólo a regañadientes hacer un comentario.
Le pregunté si ha orado por la salud del "rais" y él esquiva responder. Varios más que me escuchan, aseguran que sí. Y Mustafa Karaín, de 30 años, da su propia opinión: "Yo he orado porque mejoren muchas cosas, no especialmente por Arafat", recalca.
"Después de su muerte, sea cuando sea, seguiremos viviendo. No hay alternativa. ¿Acaso no se siguió adelante cuando murieron otras figuras importantes?", pregunta retóricamente.
Y resume: "Al fin y al cabo, si los musulmanes continuamos nuestra vida al morir Mahoma ¿por qué no vamos a continuarla cuando muera Arafat?".