La implementación del plan de retirada israelí de la Franja de Gaza y cuatro asentamientos en el norte de Cisjordania aún llevará tiempo y no veremos mañana a las tropas desmantelando posiciones ni a los colonos encadenándose a sus casas para no ser evacuados de las mismas.
Sharon deberá llevar el tema de la retirada a un referéndum nacional.
|
Pero al aprobar el Parlamento israelí (Knesset) -por 67 votos a favor, 45 en contra y siete abstenciones- el plan, se dio otro paso clave hacia su puesta en práctica, por más discusiones que ello aún suponga en el Estado de Israel.
Y es precisamente esa determinación de Sharon de seguir adelante con lo que, según él, ahora es clave para el futuro de Israel, lo que parece vaticinarle numerosos problemas. En términos políticos, por ahora, es el gran ganador.
Pero eso -él ya lo sabe- no es sinónimo de tranquilidad. Los desafíos en su camino son numerosos. Y recién comienzan.
Lo más inmediato, es la crisis en su coalición que, a menos de que ocurra un milagro o que Sharon cambie algunas posturas de las que por ahora no se mueve, terminará desmembrada.
El número dos en el Likud , el ex-premier y actual ministro de Finanzas Benjamin Netanyahu -que terminó votando a favor aunque por un rato parecía que se ausentaría de la votación para no darle su aprobación pero tampoco ser defenestrado por oponérsele- exigió luego de la misma un ultimátum.
A un referéndum
Sharon no logra convencer a los colonos de que su retirada será buena para Israel.
|
Si Sharon no acepta llevar el tema de la retirada a un referéndum a nivel nacional, él y otros tres ministros claves del partido Likud, abandonarán el gobierno.
"Esto es un trauma para la población de los asentamientos, que deberá irse de sus hogares sin que haya de por medio un acuerdo de paz" -dijo Netanyahu. "Y esto desgarrará al pueblo, a lo cual yo no puedo dar mi apoyo".
Con el mismo tono dramático, el ministro Zvulun Orlev anunció que el Partido Nacional Religioso MAFDAL, del cual es parte, abandonará la coalición en dos semanas si Sharon no acepta el referéndum.
Según Netanyahu, la promesa del MAFDAL de permanecer dentro del gobierno hasta el fin de su período -noviembre del 2006- sea cual sea el resultado del referéndum, o sea inclusive si la población vota en favor de la retirada, debería bastar para que Sharon lo acepte a fin de evitar ese desgarramiento interno.
Problemática humana
Pero lo más preocupante -o quizás el tema con el que será más difícil lidiar- es la situación de los colonos.
La determinación de Sharon parece vaticinarle numerosos problemas.
|
El problema no radica sólo en el hecho que Sharon fue durante décadas el principal arquitecto de los asentamientos, quien los exhortó y ayudó a instalarse en lo que él también considera parte de la tierra bíblica de Israel.
Esto, por cierto, agrava la necesidad que tiene él hoy de enfrentarse a aquellos que le dicen que está traicionando la misión a la que él mismo los envió.
Pero además está la problemática humana, de las familias que deben abandonar sus hogares, en los que criaron hijos y nietos, en los que vivieron decenas de años sin tener siquiera la certeza de que a cambio habrá más seguridad.
Más allá de las posiciones políticas en favor o en contra de la ocupación y de la existencia misma de los asentamientos, hay aquí de por medio una difícil situación para los colonos que deberán ser evacuados y Sharon no logra convencerlos de que su retirada será buena para Israel.
Es más: en el discurso que pronunciara en el Parlamento de cara a la votación, ya chocó con ellos al decirles que cometen la falta de tener "complejo de mesianismo".
"Un paso más a su verdad"
A todo esto se agrega el ambiente de incitación que se siente en ciertos círculos de la derecha y de los colonos, que los servicios de seguridad temen pueda conducir a exabruptos de violencia o a un nuevo intento de asesinar al jefe de gobierno, tal cual lo hiciera hace nueve años un extremista de derecha, opuesto al proceso de Oslo, al dar muerte al entonces primer ministro Itzjak Rabin.
Un día antes de la votación en la Knesset, resultaba hasta escalofriante ver al jefe de la oposición laborista Shimon Peres -socio de Rabin en el proceso de paz-, dirigiéndose a los manifestantes que defendían el plan de retirada de Gaza, en una reunión de miles cerca del Parlamento, protegido por un vidrio blindado.
"No sabemos si no hay otro revólver ya cargado", dijo horas después el ministro de Defensa Shaul Mofaz.
Y como respondiendo a un interesante juego de la historia, la votación en favor de la retirada de Gaza se concretó en la víspera del día oficial en memoria de Itzjak Rabin, a nueve años del magnicidio.
La fecha gregoriana cambia todos los años, ya que la conmemoración es según el calendario hebreo, y quiso el destino que ambas cosas cayeran juntas: la votación y el aniversario.
"Cuando vaya, como muchos otros ciudadanos, a la tumba de Rabin", dijo la jefa de la bancada laborista Dalia Itzik, "le diré a Itzjak que nos estamos acercando un paso más a su verdad".