Testimonio de Fadoua El Haddad, marroquí, con 13 años en España.
La burocracia es ahora más complicada. Antes, cuando renovaba mi permiso de residencia, era la primera o la segunda en la cola, cuando mucho había diez personas.
Pero ahora hasta yo tuve que pasar la noche en la comisaría para entrara en la cola, hay muchísima gente ahora.
El cambio más importante ha sido en el trabajo. Los marroquíes lo tienen muy difícil porque no hablan el idioma.
Antes la gente tenía más confianza para dar trabajo; uno llamaba a la puerta y conseguía algo.
Los españoles ahora están más apartados; no se quieren juntar con los extranjeros. Cambia mucho si uno lleva más tiempo aquí. A mí me dicen que ya soy paisana de ellos.
Me sorprende que haya tantos latinoamericanos y eso que queda sus tierras quedan tan lejos de España.
De joven siempre he visto imágenes de España; veía la Plaza Mayor o Puerta del Sol y siempre quise venir; no lo cambio por nada, para mí ésta es mi casa.
Ningún país es de nadie. Cada uno elige el sitio para sobrevivir; los honrados vinimos a trabajar y a quien no le guste, que se aguante
