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Sábado, 24 de julio de 2004 - 17:09 GMT
Sudán: la hambruna lenta

Hilary Anderson
Corresponsal de la BBC en Darfur

Madre sudanesa refugiada con sus hijos
Madres e hijos tratan de sobrevivir en condiciones desesperadas.

Estoy sentada en la oscuridad en el borde de un campamento de desplazados en Darfur. Puedo oír el llanto persistente y agudo de un niño elevándose sobre el murmullo de los refugiados que se preparan para pasar la noche.

El cielo está estrellado. Esto significa que no lloverá, a diferencia de la noche anterior y de la mayoría de las noches.

Habitualmente todo comienza al caer la tarde. El cielo se empieza a oscurecer y el horizonte se torna de amarillo en una sombra marrón.

Entonces, el viento se levanta y el polvo del Sahara fustiga lanzando arena en todas direcciones. La gente empieza a huir envuelta en sus largos harapos encorvándose contra el viento.

El viento se levanta y el polvo del Sahara fustiga lanzando arena en todas direcciones. La gente empieza a huir envuelta en sus largos harapos encorvándose contra el viento.

Luego, el cielo simplemente se abre. La ferocidad del viento arroja cortinas de agua contra todo lo que encuentra.

Las madres de rostros preocupados tratan infructuosamente de mantener secos sus refugios improvisados de paredes de bolsas plásticas rasgadas mientras el suelo se vuelve barro.

Mis compañeros de trabajo y yo corremos a buscar refugio. Toda la noche la lluvia golpea sin parar y los refugiados se protegen a veces abrazándose.

Así es cada una de sus noches.

Cruel y lenta

Al amanecer se escucha el llanto de los niños. El hospital improvisado por trabajadores humanitarios está tan abarrotado que algunos niños duermen en el suelo, en un ambiente fétido, entre las moscas.

Son niños que encaran la hambruna, una hambruna cruel y lenta. Muchos ni siquiera ya tienen fuerzas para ingerir alimentos

Pequeños seres humanos nacidos en la locura de la inhumanidad del hombre contra el hombre, muchos no tienen padres, o hermanos, o abuelos o tíos.

Son niños que encaran la hambruna, una hambruna cruel y lenta. Muchos ni siquiera ya tienen fuerzas para ingerir alimentos.

Juma

Hemos recorrido Darfur durante dos semanas y hemos visto una sucesión de aldeas quemadas y deshabitadas.

Nos desplazamos de vuelta al campamento de Mornay donde habíamos estado hacía un mes. Al entrar en la tienda que hace las veces de hospital nos recibió una quietud extraña.

Hombre llevando el cuerpo de Nadia
"Los hombres retiraron el diminuto cuerpecito de Nadia".

Cuatro personas estaban sentadas en círculo. En el centro una mujer sollozaba con el rostro cubierto. La reconocí. Era Juma.

Su hija, Nadia, moría y ella le decía adiós.

Nos retiramos. Era un momento privado.

Poco después, los hombres retiraron el diminuto cuerpecito de Nadia. Dijeron sus plegarias y la enterraron.

Juma se sentó en la tierra. Ya no lloraba.

Nadia

Después del funeral me acerqué a Juma, quien estaba junto a dos mujeres y me miró. Quizás al recordar nuestro trabajo de filmación con Nadia un mes atrás comenzó a gritar el nombre de su hija.

Juma
"La reconocí. Era Juma".

"Nadia, Nadia, Nadia", se mantuvo clamando. Las dos mujeres se unieron a ella y comenzaron a clamar el nombre de la pequeña.

Cuando Juma dejó el lugar donde reposaban los restos de su hija, la ví alejarse sollozando y llamando a Nadia en el vastedad del desierto.

Mientras, el campamento seguía su ritmo. Algunos burros famélicos se movían en las inmediaciones y los refugiados continuaban almacenando agua y reparando sus cabañas.

Pesadilla

Más de un millón de sudaneses han debido abandonar sus hogares a raíz de los enfrentamientos entre grupos rebeldes y las milicias árabes, que -según las agencias humanitarias en el lugar- reciben el apoyo del el gobierno.

Refugiados sudaneses
Más de un millón de sudaneses han debido abandonar sus hogares.

Se estima que decenas de miles de personas han muerto a causa de este conflicto.

Darfur es una pesadilla que se mantiene viva hoy y quién sabe por cuánto tiempo más.

Ahora el dinero es algo que se necesita aquí desesperadamente.

La situación ha llegado a estos extremos porque nadie se percató a tiempo de lo que ocurría en Darfur o nadie hizo nada por evitarlo.

De otra manera quizás Nadia no habría muerto.



ESCUCHE/VEA
Se agudiza crisis humanitaria en Sudán
BBC Vía Libre 22.07.04



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