El partido Republicano no logró obtener el apoyo a la enmienda dentro de sus propias filas.
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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, afirmó que continuará en su campaña destinada a hacer ilegales los matrimonios entre homosexuales.
Bush hizo sus comentarios luego de que el Senado se pronunció en contra de una enmienda que busca materializar la propuesta presidencial.
La Casa Blanca intenta cambiar la constitución al agregar una enmienda que especifique que el matrimonio sólo puede realizarse entre un hombre y una mujer.
En un comunicado, Bush indicó que estaba profundamente desilusionado por lo que había ocurrido en el Senado, pero aseguró que era sólo una traba temporal.
El mandatario perdió una batalla en el Congreso porque su partido no logró pasar la propuesta para cambiar la constitución estadounidense y prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo.
La votación
Los senadores se pronunciaron en contra de la enmienda y ni siquiera lograron los 60 votos necesarios para continuar con el debate en la Cámara Alta.
Bush había instado al Congreso a votar esta enmienda constitucional para, según él, proteger el matrimonio: "la institución más fundamental de la civilización".
El presidente insistió que la aprobación de la reforma constitucional era necesaria para "evitar que esta institución sea fundamentalmente modificada" por las acciones "de jueces militantes y dirigentes locales decididos a cambiar el sentido del matrimonio".
Con la enmienda se intentaba definir en la Constitución que el matrimonio "sólo puede tener lugar entre un hombre y una mujer", lo que bloquearía las leyes federales que permiten la unión legal de homosexuales.
"Distracción masiva"
Pese a la insistencia de la Casa Blanca, el partido Republicano (que tiene mayoría en el Senado) no logró obtener el apoyo a la enmienda dentro de sus propias filas.
El partido en la oposición, el Demócrata, además acusó al presidente de utilizar un tema de suma importancia para una maniobra política.
La enmienda propuesta por Bush habría hecho imposible el matrimonio entre personas del mismo sexo.
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"El liderazgo de este país está intentando la técnica de la 'mass
distraction' (distracción masiva haciendo un juego de palabras en inglés con las armas de destrucción masiva), al traer al Congreso una enmienda que la mayoría de los estadounidenses no apoya", señaló senador demócrata Ted Kennedy.
Por su parte, el legislador demócrata de Nueva Jersey, Frank Lautenberg, opino que era "siniestro seguir criticando a los gay en el Congreso, sin considerar sus derechos más básicos, y sólo con fines políticos".
"El momento en que decidieron impulsar esta iniciativa es más que una coincidencia. A mi no me cabe ninguna duda que fue una maniobra política de los republicanos para movilizar su base más conservadora", señaló Lautenberg.
No es el fin
Pero la senadora republicana Kay Bailey Hutchinson, aseguró que no se trataba de ninguna jugarreta política ya que para el presidente "es muy importante defender los valores de nuestra sociedad, los fundamentos de la familia a través del matrimonio".
Sea como sea, lo cierto es que el debate de la enmienda ha ocasionado mucha polémica e incluso los analistas opinan que puede ser contraproducente para el partido republicano, pues aparecieron divididos en sus propias filas.
Pese a esta derrota, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Bill Frist, advirtió que no sería el fin del debate: "si no actuamos hoy, trataremos (el tema) en los próximos seis meses o en un año, después de las elecciones".
Para que una enmienda constitucional se convierta en ley debe ser aprobada por las dos terceras partes del Senado y la Cámara de Representantes y ratificado por 38 de los 50 estados del país.