Muchos kurdos han vuelto a su lugar de origen desde la caída de Sadam Husein.
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Las autoridades militares de Turquía advirtieron que las tensiones étnicas en Kirkuk, una ciudad del norte de Irak con una gran población kurda, podrían afectar la seguridad nacional de su país.
El manejo de la región de Kirkuk, una de las más ricas en depósitos petrolíferos, es particularmente sensible para Turquía porque sus militares consideran que al imponerse un control kurdo se acercaría la posibilidad de crear un Kurdistán autónomo.
"Tememos que la situación en Kirkuk podría generar una guerra civil en Irak. Esto podría amenazar nuestra propia seguridad", dijo el general Ilker Basbug del estado mayor conjunto turco.
El militar criticó a Estados Unidos por no frenar las actividades de las fuerzas irregulares kurdas que operan en el extremo norte de Irak.
La zona hace frontera con el sudeste de Turquía y la población de ambos lados es de mayoría kurda.
Turquía ha expresado reiteradamente que le preocupa la posibilidad de que se forme un estado kurdo autónomo o independiente en el norte de Irak.
Control multiétnico
El general Basbug hizo hincapié en que Turquía favorece un control multiétnico sobre Kirkuk, compartido entre kurdos, árabes y turcomanos.
El militar turco igualmente instó a Estados Unidos a cumplir con su promesa de controlar a los paramilitares kurdos del grupo Kongra-Gel, anteriormente conocido como el PKK.
Estos combatientes irregulares libraron una cruenta guerra contra el estado turco en las décadas de 1980 y 1990. Se estima que 5.000 integrantes de ese grupo todavía viven en las montañas en el extremo norte de Irak.