Arroyo inicia el nuevo mandato en medio de denuncias de corrupción y fraude electoral.
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La actual presidenta de Filipinas, Gloria Arroyo, inició su segundo mandato consecutivo, aunque el primero obtenido por la vía de las elecciones populares.
Arroyo logró una ajustada y controvertida victoria sobre el principal candidato de la oposición, la estrella de cine Fernando Po, en las elecciones presidenciales del 10 de mayo pasado.
Es la primera vez que Gloria Arroyo, una economista educada en Estados Unidos, gana unas elecciones desde que en 2001 tomó el poder, cuando el mandato de su antecesor, Joseph Estrada, estaba a medio camino.
La mandataria inauguró su nueva gestión con un acto en la isla de Cebú, de donde provinieron la mayor parte de los votos que le aseguraron la continuidad en el poder.
Su rival, Fernando Po, aún no ha reconocido la derrota y continúa acusando a la presidente de fraude electoral.
Promesas
Durante un discurso pronunciado en la capital, Manila, antes de volar a Cebú, Arroyo llamó a los filipinos a dejar atrás las divisiones y prometió introducir reformas económicas que afectarán más a los ricos que a los pobres.
Durante la asunción, grupos opositores marcharon por las calles de Manila para repudiar su victoria.
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Aseguró también que crearía seis millones de nuevos puestos de trabajo y que llevaría agua y electricidad a cada aldea durante sus próximos seis años en el gobierno.
Pero los analistas señalan que la corrupción, la escasez de dinero y los intereses de una cerrada elite probablemente harán que la gente no llegue a notar diferencia alguna.