El ataque podría costarle unos US$60 millones diarios a la economía iraquí.
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El jefe de seguridad de la industria petrolera en el norte de Irak murió este miércoles tras ser atacado por hombres armados, informó la policía iraquí.
Según informaron las autoridades, Ghazi al-Talabani falleció en el acto y su chofer resultó herido cuando los agresores abrieron fuego contra el vehículo en el que viajaban.
Talabani es miembro de la familia de Jalal Talabani, líder del partido Unión Patriótica del Kurdistán.
Su muerte se produce un día después de que se llevaran a cabo esfuerzos por incrementar la exportación de petróleo, tras un ataque a una instalación petrolera en el sur de Irak que redujo drásticamente las exportaciones de crudo de ese país.
El ministro de Petróleo de Irak, Thames Ghadban, informó que un oleoducto ubicado al sur de la ciudad de Basora fue destruido con explosivos a comienzos de esta semana.
Éste es el segundo sabotaje que se produce en los últimos dos meses a la terminal exportadora de crudo de esa ciudad iraquí.
Funcionarios del gobierno iraquí reconocieron que tardarán varios días en reparar los daños. Esto significa que las exportaciones de petróleo se verán reducidas a un tercio de sus niveles normales.
"Fueron dos casos de sabotaje. Estamos evaluando la situación en este momento", aseguró el ministro Ghadban a la agencia de noticias Reuters.
Se cree que Irak podría estar perdiendo unos US$60 millones diarios calculados al actual precio del barril de crudo.
90% de los ingresos del gobierno iraquí provienen de la venta de petróleo y el flujo de ese dinero es esencial para financiar el proceso de reconstrucción del país.
Doble explosión
"Hubo dos caso de sabotaje", afirmó el ministro Ghadban.
"Tras el ataque, los trabajadores petroleros intentaron usar un oleoducto alterno, pero no pudo soportar la presión debido a que se trata de una instalación antigua construida en los años 70", afirmó el capitán Mowayad Hashem, de acuerdo a la agencia de noticias AP.
"Luego de eso, las exportaciones fueron paralizadas en el puerto de Khor al-Amaya ubicado al sur de Basora".
Se cree que las reparaciones del oleoducto tomarán unos 10 días.
En estos momentos Irak exporta 1,7 millones de barriles diarios y tras el ataque, dos tercios de ese monto no serán enviados a los mercados internacionales.
La terminal de Basora y la de Khor al-Amaya en el sur de Irak envían 1,6 millones de barriles diarios al extranjero.
De acuerdo al primer ministro de Irak, Iyad Allawi, el sabotaje a los oleoductos ha costado al país más de US$200 millones en ganancias no percibidas en los últimos siete meses.
Allawi ha acusado a militantes extranjeros de ser los responsables de la serie de ataques recientes.
Las exportaciones de crudo iraquí son excepcionalmente vulnerables debido a que sólo existen dos rutas principales para exportar el petróleo, incluyendo el oleoducto en el norte del país que lleva el petróleo de los campos de Kirkuk a Ceyhan en Turquía.
Este último oleoducto está virtualmente fuera de operaciones debido a los ataques de los que ha sido blanco tras el inicio de la guerra.