Ex funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) dijeron que el recientemente elegido primer ministro iraquí, Iyad Allawi, trabajó para ellos a comienzos de los años '90, como jefe de un grupo de exiliados que enviaba agentes a Bagdad para atacar objetivos gubernamentales.
Allawi habría sido reclutado en 1992 por la central de inteligencia.
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En un reportaje publicado por el diario estadounidense New York Time, estos ex agentes indican que la organización de Allawi, el Acuerdo Nacional Iraquí (INA en sus siglas en inglés), utilizó coches bomba y otros explosivos para tratar de alejar del poder a Saddam Hussein.
Durante esa campaña de atentados, que según estima el diario se produjo entre 1992 y 1995, el entonces gobierno iraquí denunció que una bomba colocada en un cine provocó la muerte de varios civiles.
Un ex funcionario de la CIA dijo al periódico que es difícil confirmar si hubo o no víctimas civiles en alguno de los ataques, ya que en ese momento Washington no tenía fuentes de inteligencia confiables en el terreno que pudieran reportar con exactitud lo que ocurría.
Los ex oficiales consultados dijeron que la campaña de atentados, de la que no hay referencias en ningún archivo oficial, nunca amenazó el poder de Hussein.
El contrapunto de Chalabi
Según los consultados por el NY Times, las acciones del grupo de Allawi no lograron desestabilizar el poder de Hussein.
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Cuando Allawi asumió la semana pasada como el primer ministro iraquí, dejó claro que una de sus prioridades sería mejorar la situación de seguridad en el país, terminando con los atentados y los ataques insurgentes.
"Envian un ladrón para atrapar un ladrón", fue la metáfora utilizada por Kenneth Pollack, un ex analista militar de la CIA para Irán e Irak, citado por el New York Times.
Allawi, que según las fuentes del periódico fue reclutado por la CIA en 1992, declinó responder sobre estos asuntos cuando fue requerido por los periodistas estadounidenses.
Según el diario, el actual primer ministro era uno de los iraquíes "favoritos" de la central de inteligencia porque servía como contrapunto de Ahmed Chalabi, el por entonces líder iraquí más prominente en EE.UU.
Samuel R. Berger, asesor de Seguridad Nacional de la administración de Bill Clinton, le dijo al New York Times que Allawi era "a diferencia de Chalabi, alguien en quien confiaban los gobiernos de la región, menos ostentoso y llamativo".