Los ataques con toma de rehenes y muertes en blancos petroleros, ocurridos este fin de semana, en Khobar, son los más recientes de una serie de atentados en Arabia Saudita que llevaron al reino a organizar una operación contra militantes islámicos.
Los atentados en suelo saudita obligaron a las autoridades a tomar medidas.
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Arabia Saudita cayó en su propia versión de la "guerra contra el terror" hace poco más de un año, cuando presuntos militantes de la red al-Qaeda perpetraron un triple atentado con bomba en la capital Riad.
Poco después, 35 personas murieron en ataques contra extranjeros alojados en complejos residenciales.
Para muchos, estos incidentes le abrieron los ojos a las autoridades sauditas que, hasta entonces, habían sido acusadas de hacer la vista gorda con los militantes islámicos con la esperanza de evitar así cualquier problema.
En 2001 una serie de explosiones contra extranjeros había sido interpretada como una ofensiva contra empleados británicos que presuntamente estaban involucrados en el tráfico ilegal de alcohol. Los británicos fueron liberados más tarde.
Pero después de los atentados ocurridos en mayo del 2003, las autoridades iniciaron una enérgica operación sin precedentes.
Seis meses más tarde, los militantes atacaron nuevamente otro complejo residencial y mataron a 17 personas.
En abril de este año, las autoridades mismas se convirtieron en blancos de varios ataques, incluyendo la explosión de un coche bomba en el cuartel de las fuerzas de seguridad.
Este mes empezó con la noticia de que un ingeniero extranjero había sido asesinado y arrastrado por las calles. Era una de las seis personas que murieron en una balacera en el puerto Yanbu en el Mar Rojo.
Se trataba del primer ataque confirmado realizado por grupos anti-occidentales en una instalación de la industria petrolera de Arabia Saudita, y afectó el precio del petróleo.
Los funcionarios gubernamentales trataron de convencer al público de que se trató de un ataque aislado, pero los eventos de este sábado se produjeron precisamente en una ciudad que fue fundada en 1942 cuando se descubrieron importante reservas de crudo en la zona y el complejo residencial atacado es el hogar temporal de quienes trabajan en los pozos.
Es probable que tras este atentado crezca el éxodo de los empleados extranjeros y sus familias -quienes temen vivir, o más bien morir, en el reino.