¿Pueden influir las declaraciones del ministro alemán en las elecciones de EE.UU.?
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El ministro de Defensa alemán, Peter Struck, dio a entender en una entrevista con el periódico Financial Times que su país estaría dispuesto a enviar tropas a Irak en el futuro.
Esta es una señal de que si hay un cambio significativo en las políticas de Washington -posiblemente si John Kerry reemplaza a George Bush-, Alemania revisaría su política actual.
La más clara diferencia sobre Irak entre el presidente Bush y su oponente demócrata, el senador Kerry, no es tanto de política como de estilo.
Kerry desea establecer vínculos más estrechos con los aliados de Estados Unidos, ganárselos con una búsqueda concertada de políticas y convencerlos de que compartan el peso de la presencia militar en el país árabe.
El presidente Bush ha dicho que esa posición simplemente ignora la realidad: que aliados militares claves, como Alemania y Francia, no han dado señales de querer cambiar su posición rotunda de no enviar tropas a Irak.
Y la verdad es que, hasta ahora, los dos países han observado desde la barrera lo que ocurre en Irak y no han mostrado ningún deseo de dar un paso al frente.
¿Cambio?
Entonces, ¿muestran las declaraciones de Peter Struck un cambio de política al menos en Berlín?
Sus comentarios son tentativos y condicionales. Sin embargo, su observación de que nadie puede predecir lo que ocurrirá en Irak, por lo que no pueden hacerse afirmaciones tajantes sobre el futuro, muestran cierta flexibilidad.
EE.UU. quiere compartir el peso de la presencia militar en Irak.
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Alemania no quiere verse involucrada en la campaña electoral estadounidense, pues sería algo poco diplomático, por decir lo menos.
Sin embargo, lo dicho por el ministro alemán le da esperanzas a Kerry de que, si es elegido y hay un cambio de política en Washington, entonces Alemania podría estar dispuesta a colaborar.
Es probable que las declaraciones de Struck causen tensiones entre Berlín y París. Hasta ahora no hay señales de que Francia esté ablandando su posición frente a Washington.
Por encima de todo, los comentarios de Struck sugieren que, al menos en Alemania, existe la creciente convicción de que la carrera por la presidencia de Estados Unidos está empatada. Y que no se debe asumir como inevitable que Bush ganará y las cosas seguirán igual en la Casa Blanca.