Mejía podría enfrentar hasta un año de prisión.
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El soldado de la Guardia Nacional de Estados Unidos, Camilo Mejía, fue declarado culpable de deserción por una corte marcial, después de que se negó a regresar a Irak.
Mejía, un reservista de 28 años, desobedeció las órdenes de regresar a su unidad en Irak después de una licencia de dos semanas en octubre pasado.
El pasado 16 de marzo se entregó a las autoridades militares de la Guardia Nacional de Florida, declarándose objetor de conciencia y negándose a participar en lo que calificó como una guerra "motivada por el petróleo".
El sargento enfrenta una pena de hasta un año de prisión, la degradación de su rango, y una baja militar por mala conducta.
Doble nacionalidad
Mejía, quien tiene las nacionalidades nicaragüense y costarricense, argumentó que las regulaciones de la Guardia Nacional limitan el servicio militar de un soldado extranjero a ocho años, explicando que él ya lleva nueve.
En Nicaragua hubo manifestaciones de apoyo a Mejía.
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Sin embargo, el jurado compuesto por cuatro oficiales y cuatro soldados decidió que Mejía incumplió con sus responsabilidades.
Durante su testimonio, Mejía dijo que su oposición a combatir creció durante el tiempo que estuvo en Irak, pero no dio ningún detalle sobre sus problemas.
Sin embargo, en un comunicado emitido antes del juicio, Mejía afirmó que en Irak presenció "el uso excesivo de la fuerza y el abuso de prisioneros".
"Actuar según mis principios se volvió incompatible con mi tarea militar", añadió.
Mejía sirvió en Irak ente marzo y octubre de 2003.