El sargento Camilo Mejía enfrentó este miércoles el primer día de una corte marcial en Estados Unidos, que lo juzga por haberse negado a volver a Irak, con el argumento de que no participaría de una guerra "motivada por el petróleo" donde se abusa de prisioneros.
Mejía se presentó ante la corte acompañado de su madre y su tía.
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Mejía, un reservista de 28 años de la Guardia Nacional de la Florida, es acusado de deserción. Enfrenta una posible pena de un año de reclusión y la baja deshonrosa del Ejército por ausentarse durante cinco meses tras recibir un descanso en octubre.
Cuando finalmente se presentó en marzo a la base de Fort Stewart, en el estado de Georgia, Mejía dijo que no regresaría a Irak y solicitó la objeción de conciencia, que sigue un trámite aparte del juicio.
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Actuar según mis principios se volvió incompatible con mi tarea militar
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"La repercusión de este caso va más allá de un solo soldado", dijo Mejía a BBC Mundo después del primer día de juicio.
"Estamos pasando por un momento muy difícil en el marco legal, de lo que el Ejército considera admisible o no admisible, y el mundo está viendo".
Abuso de prisioneros
Mejía, que tiene ciudadanías nicaragüense y costarricense, evitó narrar en esas declaraciones qué vio en Irak que lo llevó a tomar su decisión, porque dijo que eso será analizado en la corte.
Pero en un comunicado emitido antes del juicio, Mejía dijo que en Irak presenció "el uso excesivo de la fuerza, el abuso de prisioneros".
"Actuar según mis principios se volvió incompatible con mi tarea militar", añadió.
Los abogados defensores dicen que Mejía está resguardado por el derecho internacional.
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Uno de sus abogados, Ramsey Clark, afirmó durante el primer día de juicio que Mejía está resguardado por el derecho internacional al evitar participar de actividades que hubieran constituido crímenes de guerra.
Clark aseguró que su defendido sintió repulsión cuando su unidad recibió una orden de utilizar tácticas de presión contra los prisioneros iraquíes.
La madre de Mejía, Maritza Castillo, dijo a la BBC que su hijo vio prisioneros iraquíes "encapuchados", privados de sueño por 48 horas y sometidos a "simulacros de fusilamiento".
Castillo indicó que, al pedir la objeción de conciencia el 15 de marzo, Mejía relató los abusos que presenció en la base aérea iraquí de al-Assad, ocupada por EE.UU.
"Están tratando de castigar severamente a mi hijo por ser un objetor de conciencia", dijo Castillo.
"Y por otro lado veo que soldados estadounidenses en este momento están siendo juzgados por haber escuchado, no la voz de su conciencia, sino la orden de sus jefes", agregó en alusión a los militares juzgados por abusos en Irak.
"El soldado siempre pierde", reflexionó.
Sin embargo, el fiscal principal del juicio, capitán A. J. Balbo, aseguró que Mejía "jamás habló" de los abusos
"mientras estuvo escondido" y que, aún si hubiese visto abusos de prisioneros, su actitud fue injustificada.
"Esto se trata de un soldado que desertó, que huyó", dijo Balbo y recordó que Mejía aceptó un ascenso en Irak, a donde fue como voluntario.