Mientras los congresistas de EE.UU. expresan su repudio ante la aparición de nuevas fotos de soldados maltratando a prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib, el Pentágono intenta explicar quién y por qué sacó las fotografías.
Cambone asegura que tomar fotos de prisioneros enemigos está prohibido.
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Las versiones que se han escuchado, tanto en el Congreso como en las cortes marciales, son contradictorias.
Funcionarios del ejército de EE.UU. han indicado que habrían sido tomadas por soldados con sus cámaras digitales para fines personales.
El vice secretario de Inteligencia del Pentágono, Stephen Cambone, dijo ante el comité del Senado que tomar fotos de prisioneros del enemigo estaba prohibido.
Pero la soldado Lynndie England, uno de los acusados de abuso tras la publicación de las imágenes, sugirió que en los hechos hay personal militar de alto rango involucrado.
"Buena táctica"
En su primer testimonio público de lo ocurrido, England insistió en que todo lo hizo siguiendo órdenes, aunque no identificó a los oficiales que, según ella, las dieron.
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Yo recibí instrucciones de pararme ahí, tomar la cuerda y mirar hacia un lugar determinado
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"Yo recibí instrucciones de pararme ahí, tomar la cuerda y mirar hacia un lugar determinado", dijo refiriéndose a la foto que la muestra sosteniendo una correa amarrada al cuello de un prisionero iraquí.
"Nosotros pensábamos que estábamos haciendo nuestro trabajo, es decir, lo que nos ordenaban y que tenía como resultado lo que nuestros superiores deseaban", afirmó la soldado.
"Ellos miraban las fotografías y decían 'Ésta es una buena táctica, manténganla. Esto funciona, sigan haciéndolo'", agregó.
"Sin pruebas"
La versión de England fue avalada por el senador John Warner, quien opinó que las fotos parecían estar "montadas" de manera que fuese posible usarlas para amenazar a las familias de los prisioneros para sacarles información.
Es una visión que no comparte el investigador oficial del ejército, el mayor general Antonio Taguba, que el martes dijo ante el comité del Senado que no hay pruebas de que exista una política de inteligencia tras las fotografías.
Hasta ahora, nadie ha logrado reconciliar ambos puntos de vista.
Quizás las cortes marciales y los investigadores del Congreso logren esclarecer quién es responsable de las imágenes que han causado repudio en el mundo entero.