¿Fijará la coalición una fecha para la retirada?
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A menos que la situación en Irak pueda estabilizarse pronto, quienes diseñan las políticas tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido bien podrían comenzar a pensar en una estrategia de retirada.
Las fuerzas de la coalición ya están tratando de disminuir los enfrentamientos con la esperanza de alcanzar un período de relativa calma, en vistas a que se acerca el traspaso de poder a un gobierno interino, el 30 de junio.
Esta táctica puede significar nuevas combinaciones con las fuerzas de seguridad iraquíes, más complejas de lo que esperaba la coalición. Tal vez no tenga otra opción más que aceptarlas.
Pero si las políticas no funcionan y el traspaso de poder es sólo simbólico, la atención deberá concentrarse en cómo las tropas pueden reducirse y más tarde, retirarse.
El problema con el actual plan para Irak es que no se ha fijado una fecha para el retiro de las tropas extranjeras.
Tampoco hay una estrategia clara para efectuar la retirada.
Todo está supeditado a las decisiones que puedan tomar en el futuro los tres gobiernos iraquíes en los próximos 18 meses:
- el gobierno interino designado el 30 de junio
- el gobierno de transición elegido por una asamblea nacional el próximo enero
- el gobierno electo a principios de 2006
Mientras que el gobierno interino puede no tomar medidas al respecto -ya que estará conformado por simpatizantes de la coalición- las elecciones para la asamblea en diciembre o enero podrían llegar a estar dominadas por este tema.
Otro factor que entrará en juego es la creciente oposición en EE.UU. y Gran Bretaña a la guerra.
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Esto podría desembocar en la solicitud por parte del gobierno de transición de una fecha para el retiro de las tropas o del inicio de un proceso que concluya con el retiro.
Pero incluso el gobierno interino podría comenzar a levantar la voz, especialmente si sus miembros son líderes políticos y no los tecnócratas que intenta reclutar Lkhadar Brahimi, el enviado de las Naciones Unidas a Irak, quien lidera los esfuerzos para organizar un gabinete gubernamental.
Oposición puertas adentro
Hay otro factor que también entrará en juego: la creciente oposición doméstica a la ocupación en EE.UU. y Gran Bretaña.
Los ánimos dentro de la oposición en ambos países se han visto inflamados por la repugnancia y la indignación ante el maltrato a los prisioneros iraquíes y ahora, la decapitación de un civil estadounidense.
Una lección clave que dejó Vietnam fue que una guerra puede perderse tanto en casa como en la línea de frente.
Otro problema en potencia es que en algún momento el gobierno británico decida "aflojar" sus vínculos con EE.UU. y apuntar a un cambio de rumbo
Mientras tanto, la coalición intenta desarrollar una estrategia temporaria para reducir la tensión.
Esto se hizo evidente con lo que sucedió en Faluya, donde a pesar de las afirmaciones de la coalición de que "combatientes extranjeros y terroristas" serían llevados a la justicia, la ciudad fue entregada a manos de una nueva fuerza de antiguos soldados iraquíes.
Ahora, el general Martín Dempsey, comandante de la División Blindada, dice que esta fórmula podría llegar a ponerse en práctica en otras ciudades.
"Intentaremos probar este modelo en cualquiera de los lugares que está bajo mi control en este momento y creo que podrán existir aproximaciones similares en todo el país", señaló Dempsey.
Esto también puede apreciare en el tratamiento del clérigo musulmán Moqtada Sadr. Dempsey dijo incluso que podría traspasar la responsabilidad sobre la seguridad en la ciudad sagrada de Nayaf, donde se encuentra Sadr, a una fuerza local que podría incluir a miembros de la milicia de Sadr.
Esto sin duda, representaría un cambio significativo.
Un destacado miembro del ejército británico con experiencia en Irak dijo esta semana de Moqtada Sdar: "La estrategia es llegar a los iraquíes a través de las autoridades religiosas, los gobernadores, los consejos provinciales y la policía para que actúen aislándolo".
Esto es bastante diferente a la política anterior que tenía el objetivo de arrestarlo.
La coalición ha intentado disminuir los enfrentamientos en Irak, pero la violencia continúa.
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Sin embargo, las últimas políticas no excluyen la acción militar de vez en cuando contra las milicias de Sadr cuando se vuelven muy poderosas, como sucedió en varias ciudades.
Recientemente, las fuerzas británicas debieron actuar en Amara.
"La coalición tiene que elegir el momento y las tácticas adecuadas para neutralizar a esta gente", señaló la autoridad británica.
Los estadounidenses han estado combatiendo a las fuerzas de Sadr en Karbala.
Opiniones
La coalición se está resignando a la nueva realidad respecto a la seguridad. No puede imponer su deseo y esto es aceptado por los soldados más veteranos y con más experiencia en el campo.
En una serie de entrevistas notables en el periódico estadounidense
Washington Post, altos jerarcas del ejército estadounidense expresaron abiertamente sus dudas sobre la victoria de EE.UU.
El general Charles Swannack, comandante de la 82º División Aerotransportada, que estuvo estacionada en el oeste Irak durante la mayor parte del año pasado, aseguró que tácticamente, EE.UU. estaba ganando.
Pero cuando se le preguntó si en general estaba perdiendo, respondió: "Creo que estratégicamente sí".
El coronel Paul Hughes, primer director de planeamiento estratégico en Irak después de la guerra, y cuyo hermano falleció en Vietnam dijo: "Aquí estoy, 30 años más tarde, pensando que ganaremos cada batalla y perderemos la guerra, porque no entendemos que guerra estamos peleando".