El primer ministro británico, Tony Blair, obtuvo un triunfo arrollador en la conferencia anual del gobernante Partido Laborista, luego de que sus miembros rechazaron por amplia mayoría una moción que reclamaba el rápido retiro de las tropas del Reino Unido de Irak.
Blair salió airoso de la conferencia de su partido. En la foto junto a su ministro de Hacienda, Gordon Brown (a la izquierda).
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Incluso desde antes de su inicio, la guerra en Irak ha dividido a los laboristas.
El ala izquierda del partido -contraria a la participación del Reino Unido en el conflicto- ha indicado en reiteradas ocasiones que el gobierno de Blair tiene sangre en las manos y que la presencia británica en Irak sólo contribuye a crear más problemas; no a hallar soluciones.
Con esos argumentos, alentó la moción que pedía el regreso de los soldados británicos apostados en territorio iraquí.
Sin embargo, la solicitud fue rechazada en una proporción de 4 votos en contra por uno a favor.
Un analista político de la BBC indicó que el gobierno estaba confiado de que ganaría el voto, luego de obtener el apoyo de los principales sindicatos, lo que le evitó una derrota "vergonzosa".
"Por Irak"
Opositores a Blair han protestado en Brighton durante la cita de los laboristas.
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Los ministros de Defensa, Geoffrey Hoon, y de Relaciones Exteriores, Jack Straw, habían maniobrado en los últimos días para asegurarse el voto a favor de los sindicatos.
En su intervención en la conferencia laborista, Hoon pidió a los delegados que no reclamen una retirada de las tropas de Irak porque "no hay que abandonar a la población iraquí".
"Hay que terminar el trabajo empezado" en Irak, dijo Hoon.
El encuentro anual de los laboristas se clausura este jueves en la ciudad de Brighton.