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Martes, 28 de septiembre de 2004 - 18:55 GMT
Blair defiende su lucha

El primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, en un discurso clave de cara a las próximas elecciones británicas en el marco de la convención del partido Laborista, se refirió al tema que divide al país: Irak.

Tony Blair
Blair dijo que no quería evadir el tema de Irak.

Siete años después de haber sido elegido para dirigir los destinos del Reino Unido tras 18 años de gobierno conservador, Blair pronunció un discurso frente a su Partido Laborista que por primera vez en la historia puede soñar en un tercer período parlamentario en el poder.

La decisión de acompañar a Estados Unidos en la campaña militar para derrocar a Saddam Hussein es el talón de Aquiles de quien fue uno de los más populares líderes que ha tenido el Reino Unido.

Poco antes del discurso, uno de los voceros del opositor Partido Liberal Demócrata, Paul Keetch, hizo un reclamo que muchos comparten: "Si Blair no puede decir 'lo siento' a su partido o al país, quizás debía decírselo a los familiares de aquellos que han muerto".

Y, como resaltando que ese era un punto que no podía pasar de alto, cuando apenas empezaba su discurso, Blair fue interrumpido por un activista que había logrado entrar a la sala y gritaba: "¡Usted tiene sangre en las manos!".

Estas fueron las palabras de Tony Blair sobre el espinoso tema.


(El problema de la falta de confianza) es respecto a las decisiones que he tomado, mi criterio sobre nuestra seguridad futura que he tomado desde que estuve en esta sala el 11 de septiembre hace tres años.

Desde entonces, como le sucede a los otros países y a sus líderes en todo el mundo -aquellos a favor de Estados Unidos y aquellos en contra- la vida política ha sido dominada de una manera que nunca anticipamos.

El problema es que yo puedo pedir excusas por la información que resultó errónea pero no puedo -al menos con sinceridad- hacerlo por derrocar a Saddam. El mundo es mejor con Saddam en prisión y no en el poder

Se dijo antes de esta Conferencia que yo quería dejar la discusión sobre Irak de lado. Esa nunca fue mi intención. Quiero lidiar con ella de frente.

La evidencia que decía que Saddam tenía armas biológicas y químicas, en vez de la capacidad de desarrollarlas, resultó errada. Lo reconozco y lo acepto.

Simplemente resalto que esa evidencia fue acordada por toda la comunidad internacional, entre otras porque Saddam las había usado contra su propia población y contra países vecinos.

Y el problema es que yo puedo pedir excusas por la información que resultó errónea pero no puedo -al menos con sinceridad- hacerlo por derrocar a Saddam. El mundo es mejor con Saddam en prisión y no en el poder.

Pero el meollo de esto es la convicción de que la evaluación básica desde el 11 de septiembre, incluyendo el tema de Irak, es incorrecta, que con nuestras acciones hemos empeorado y no mejorado la situación.

Yo sé que este tema ha dividido al país. Entiendo muy bien por qué muchos están en desacuerdo.

(...) ¿Sé yo si estoy en lo correcto? Los juicios personales no son lo mismo que los hechos. El instinto no es una ciencia. Yo soy como cualquier otro ser humano, igual de falible y capaz de equivocarme.

Yo sólo sé qué es lo que creo.

Manifestantes.
El discurso fue interrumpido una segunda vez por activistas a favor de la caza de zorros.

Ellos están en Irak por la misma razón que nosotros debemos estar: ellos han escogido este campo de batalla porque saben que si tenemos éxito en Irak, no será el éxito de EE.UU. o del Reino Unido o siquiera de Irak mismo sino de los valores y la forma de vida que la democracia representa.

Ellos lo saben. Por eso están ahí. Y es por eso que nosotros tenemos que estar ahí y cualesquiera que fueren los desacuerdos que tuvimos, debemos unirnos en nuestra determinación a apoyar a la población iraquí hasta que se logre lo propuesto.

Y, claro, al principio la consecuencia es más enfrentamientos. Pero Irak no era un país seguro antes de marzo de 2003. Pocos habían oído hablar del Talibán antes de septiembre 11 de 2001. Afganistán no era una nación en paz.

Así que no es que a mi me importen más las relaciones internacionales que el estado de nuestra economía, servicios sociales, educación o el crimen.

Es simplemente que yo creo que la democracia allá implica seguridad aquí; y que si a mí no me importa y no lucho contra la amenaza terrorista llegará el día en que nuestra buena labor en los temas decisivos en la vida de la gente se desplomará porque la estabilidad de la que depende nuestra economía en la era de la globalización desaparecerá.

Yo nunca esperé que esto pasara ese brillante amanecer del 1º de mayo de 1997 (cuando asumió el poder).

Yo nunca anticipé que le dedicaría tiempo a tratar de entender cómo es que terroristas entrenados en una remota esquina de Hindu Kush pueden terminar en las calles británicas amenazando nuestra forma de vida.

Y la ironía para mi es que yo, como político progresista, sé que, a pesar de la oposición contra tantas de las políticas progresivas que he planteado, la única manera perdurable de derrotar al terrorismo es a través de la política progresista.

Dos estados, Israel y Palestina, viviendo uno al lado del otro en una paz duradera ayudará más para derrotar al terrorismo que las balas solas podrán jamás

La salvación no se dará sólo con las armas. La acción militar será vana a menos de que lidiemos con las condiciones en las que este terrorismo se engendra y las causas de las que se alimenta.

Es por ello que vale la pena no cejar para llevar la democracia a Irak y Afganistán, porque entonces la gente de todo el mundo verá que ésta no es ni nunca fue una nueva guerra de religión sino la más antigua lucha que la humanidad conoce: entre la libertad o la opresión, la tolerancia o el odio; el gobierno del terror o el reino de la ley.

(...) Este Partido conoce la profundidad de mi compromiso con el proceso de paz en el Medio Oriente y comparte mi frustración por la falta de progreso.

Después de noviembre haré de su renacimiento una prioridad personal. Dos estados, Israel y Palestina, viviendo uno al lado del otro en una paz duradera ayudará más para derrotar al terrorismo que las balas solas podrán jamás.



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