Los militares de EE.UU. se quejan de la falta de blindados para la ofensiva.
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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, expresaron opiniones divergentes sobre los combates en Faluya, cuando falta poco más de dos meses para que Washington entregue las riendas del poder a una autoridad civil iraquí.
Bush, dijo que las fuerzas estadounidenses harán todo lo "necesario" para controlar la situación en la ciudad iraquí.
"La mayor parte de Faluya empieza a volver a la normalidad. Hay bolsones de resistencia y nuestras fuerzas militares junto a los iraquíes se cerciorarán de que estén bajo control", señaló el mandatario estadounidense.
Sus comentarios se producen luego de los renovados enfrentamientos entre fuerzas estadounidenses y unos dos mil rebeldes que, según señaló Bush, intentan bloquear el traspaso de poder a un gobierno iraquí, programado para fines de junio.
Annan, por su parte, emitió un comunicado casi simultáneo en el que advirtió que la actuación estadounidense en Faluya podría ser contraproducente.
"La violenta actuación militar de un poder ocupante contra los habitantes de un país ocupado sólo va a empeorar las cosas", dijo Annan.
Evitar confrontaciones
El funcionario agregó que pidió a Washington que evite confrontaciones en esa ciudad y vaticinó que la resistencia crecerá si los iraquíes perciben que la actuación estadounidense va en contra de la población civil.
Helicópteros artillados estadounidenses abrieron fuego y la televisión mostró imágenes de las naves disparando misiles hacia sus blancos, mientras nubes de humo se elevaban sobre el norte de la ciudad.
Los helicópteros fueron llamados para apoyar a los soldados que participan en el asedio de la ciudad cuando estos informaron haber encontrado resistencia al intentar ocupar una estación de tren.
Un corresponsal de la BBC en Washington señala que los comentarios de Bush coinciden con informaciones sobre un supuesto roce entre la Casa Blanca y las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Agrega el corresponsal que la Casa Blanca habría mostrado su preocupación por las violentas imágenes de Faluya, mientras que algunos militares sienten que sus manos están atadas.