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Roman Dergam (31 años) Vive en Praga
Traductor-intérprete. Profesor de inglés.
Alto, altísimo, de pasos tan largos que yo, con mi pequeña estatura, tuve que correr por las calles de Praga para seguirle el ritmo. De padre uruguayo y madre checa. Tiene una hija de siete años, Liberta.
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Creo que los checos se han sentido muy molestos cuando han visto que todos los países de la UE comenzaron a cerrar las puertas de sus mercados laborales, anticipando un éxodo masivo
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La gente joven aquí en la República Checa tiene una opinión mixta en relación con esto del ingreso a la Unión Europea.
Los jóvenes que han viajado, que han visto como funcionan los países de la Europa comunitaria, tienen una opinión más crítica que las personas que perciben la Europa Occidental como un paraíso, donde todos viven bien y tienen salarios mejores que los de aquí.
Yo creo que no va a ocurrir un éxodo masivo de personas hacia Europa Occidental, como muchos se imaginan. Naturalmente, va a haber un movimiento normal de personas, pero no creo que se van a producir catástrofes demográficas en Europa.
Por eso creo que los checos se han sentido muy molestos cuando han visto que todos los países de la UE comenzaron a cerrar las puertas de sus mercados laborales, anticipando un éxodo masivo.
Esto es una broma, pero yo creo que los checos se van a quedar donde está la cerveza checa.
Martina Malá (29 años) Vive en Bratislava
Estudió Arte y Cultura, además de español, en la Universidad de Bratislava.
Con el olfato de una reportera avezada, esta joven pelirroja me ayudó a concertar citas claves para entrevistas y a conversar con la gente en la calle. Nunca ha estado en América Latina, pero le gustaría hacer una gira que empezaría por Perú o Argentina.
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La gente en mi país, Eslovaquia, es muy amigable, solidaria y hospitalaria. Me da temor que estos valores se pierdan
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Pienso que cuando entremos a la Unión Europea, la situación económica de nuestro país va a mejorar. El nivel de vida será más alto y habrá más posibilidades para la gente joven para encontrar trabajo, estudiar otros idiomas.
Yo quiero vivir como una persona europea, que puede viajar cuando yo quiera a cualquier lugar de Europa, que puede encontrar un empleo y trabajar legalmente.
La gente en mi país, Eslovaquia, es muy amigable, solidaria y hospitalaria. Me da temor que estos valores se pierdan. Ya está pasando. Muchos aquí sólo piensan y dependen del dinero y de trabajar largas horas.
Pienso que esto viene de Occidente, del capitalismo, y no es bueno.
Julia Vida (24 años) Vive en Budapest
Estudia filología hispánica e inglesa en la Universidad Eotvos Lorand, ELTE.
Extrovertida y muy vivaz, nunca había ido a un barrio gitano en su propia ciudad. No le gustan los grandes centros comerciales, porque según dice, son signo del consumismo exacerbado que promueve el capitalismo.
Quizá yo represento una pequeña parte de los jóvenes de mi país, los intelectuales críticos que sí existimos todavía.
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Tengo temor de que la educación va a desmejorar, la gente va a ser menos culta, va a tener menos interés por la literatura, el teatro,etc
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Los húngaros somos pesimistas y tenemos mucho miedo de que con la inclusión en la Unión Europea vamos a perder todo lo bueno que tenemos, sólo por el mero hecho de que vamos a querer parecernos al resto de Europa.
Yo, en particular, tengo temor de que la educación va a empeorar, la gente va a ser menos culta, va a tener menos interés por la literatura, el teatro, etc.
Lo que veo positivo de la expansión europea es que vamos a tener más posibilidades de viajar, de trabajar en otros sitios, que vamos a tener menos límites.
Yo creo que el siglo XXI se trata de eso, del multiculturalismo, de aceptar a gente distinta a nosotros, de despojarnos de todos los prejuicios.
En cuanto a la economía, no estoy tan segura. Quizá dentro de 20 años mejoraremos un poco. Aquí todavía todo funciona a la manera socialista. Nos quedan los restos.
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