La Corte Suprema de Estados Unidos examina la legalidad de las detenciones por tiempo indefinido de prisioneros en Guantánamo.
Hay cerca de 700 detenidos en Guantánamo.
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Washington los considera "combatientes enemigos" y los detenidos por eso, no reciben los derechos que brinda el estatus de "prisionero de guerra" estipulado por la convención de Ginebra.
Los magistrados de la Corte Suprema sólo considerarán el tema
jurisdiccional, es decir si estos prisioneros pueden acudir a tribunales
estadounidenses, pero la respuesta tendrá una gran importancia para futuras apelaciones, porque será un indicativo sobre cuál es la posición de los jueces en estos casos.
Por eso, muchos analistas opinan que éste es un acontecimiento histórico -en términos de jurisprudencia- porque es la primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, que la Corte Suprema analiza los poderes de guerra del presidente de Estados Unidos.
La corte está constituida por nueve jueces, que escuchan a partir de este martes los argumentos de las dos partes hasta el 28 de abril.
Definición de competencias
Según dijo Michael Mello, profesor de la Vermont Law School, a la agencia de noticias francesa, AFP, el proceso será muy interesante porque "habrá que ver si los jueces consiguen ponerse de acuerdo sobre la definición de los poderes presidenciales en situaciones de guerra, en relación con las libertades individuales".
Así, el tribunal supremo deberá decidir si los tribunales ordinarios tienen competencia sobre los prisioneros de Guantánamo, o si su suerte debe ser confiada exclusivamente a las decisiones del ejecutivo o a los tribunales militares especiales como los que quiere establecer la administración Bush para juzgar a algunos de los detenidos.
El gobierno de EE.UU. sostiene que los presos son "combatientes enemigos".
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Según muchas organizaciones defensoras de los derechos humanos el problema en Guantánamo es que el gobierno creó un "agujero negro" por el cual los prisioneros no tienen los derechos básicos.
El diario The New York Times, se unió a estas criticas en una editorial del lunes y calificó la política de la administración Bush en Guantánamo como "legal y moralmente equivocada".
"Seguida de cerca en el exterior, dañan enormemente la reputación que tiene Estados Unidos en materia de justicia. Y, como lo ha subrayado un grupo de militares retirados (en una carta dirigida a la Corte), nos perseguirá cuando los estadounidenses sean detenidos", señaló el diario.
Pese a estas criticas el gobierno insiste en que, como los detenidos no son ciudadanos del país y han sido detenidos fuera de sus fronteras, no tienen derecho a ser juzgados por tribunales estadounidenses.
Los funcionarios además insisten en que los detenidos no son "cualquier tipo de prisioneros" sino presuntos miembros de Al Qaeda, la organización que Washington considera como responsable de los atentados del 11 de septiembre del 2001.