Rantisi era considerado un líder de "línea dura"
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El asesinato del líder del movimiento de la Resistencia Islámica, Hamas, Abdel Asis Rantisi, por parte del ejército de Israel, ha producido inmediatas reacciones regionales e internacionales.
Raanan Gissin, portavoz del primer ministro israelí, Ariel Sharon, consideró que Rantisi era "uno de los líderes de la batalla librada contra Israel, coordinador de acciones entre diversos grupos terroristas en Gaza, y ya que no hemos podido llevarle ante la justicia, hemos llevado la justicia hasta él".
Miles de palestinos tomaron las calles de Gaza este sábado para expresar su indignación ante el asesinato de Asis Rantisi.
El secretario de prensa de la Casa Blanca dijo que Estados Unidos estaba preocupado por la paz y la estabilidad regional. Sin embargo, no condenó los hechos.
Por el contrario, Scott McClellan afirmó que "Israel tiene el derecho a defenderse de ataques terroristas".
Asimismo, el funcionario advirtió a Israel que "considere las consecuencias de esta acción".
Las autoridades palestinas no tardaron en reaccionar. Yasser Arafat condenó vigorosamente el asesinato, al tiempo que el primer ministro, Ahmed Korei afirmó que éste parecía "un resultado directo del apoyo estadounidense a Israel".
Ismail Haniya, líder de primera línea del grupo extremista palestino Hamas, anunció que la muerte de Asis será vengada.
El jefe de política exterior de la Unión Europea (EU), Javier Solana, ratificó que "la Unión Europea ha condenado consistentemente los asesinatos extrajudiciales. Israel tiene el derecho de proteger a sus ciudadanos de ataques terroristas, pero acciones de este tipo no son sólo ilegales, sino que no conducen a reducir tensiones".
El canciller egipcio Ahmed Maher dijo que esta acción hacía preguntarse acerca de los reales objetivos de Israel.
El canciller británico, Jack Straw, dijo que "el gobierno británico ha dicho repetidamente que los llamados 'asesinatos selectivos' de este tipo son ilegales, injustificados y contraproducentes".
Un portavoz de la Liga Árabe, Hossam Zaki, fue claro al declarar que "condenamos este acto. Se trata de terrorismo de estado. Es una prueba de que Israel no puede vivir en un clima de estabilidad".