El lunes comenzaron en Rusia los dos días de duelo decretados por las autoridades en memoria de las víctimas de la escuela de Beslan, Osetia del Norte.
En Moscú se izaron banderas a media asta y los canales de televisión suspendieron sus programas de entretenimiento.
Mientras en Beslan continúa por tercer día consecutivo el entierro masivo de víctimas, el gobierno ruso enfrenta nuevas presiones para que aclare detalles sobre el manejo del secuestro.
El primer ministro de Francia se sumó a las críticas de la prensa rusa a las autoridades que parecen intentar restarle importancia a la tragedia.
Jean-Pierre Raffarin, a la vez que se solidarizó con el dolor de las familias, pidió más información al gobierno de Vladimir Putin.
Más de 335 personas, la mitad de ellos niños, murió en el sitio y otras 200 permanecen desaparecidas.
País de duelo
Cientos de familias, prácticamente la población entera, han acudido al cementerio mientras algunos también recorrían las ruinas del gimnasio del colegio escenario del secuestro masivo.
En lo que quedó de la escuela han dejado flores, velas y cartas en pequeños santuarios creados con los zapatos de algunos alumnos, sus cuadernos y las botellas de agua que le negaron los captores.
El corresponsal de la BBC en Beslan, Steve Rosenberg, describió la situación en la ciudad:
Cientos de tumbas han sido preparadas a toda prisa para los entierros masivos.
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"Es como si todo el pueblo hubiera salido a enterrar a sus muertos. En cualquier lugar donde uno mira hay una procesión, autos dirigiéndose al cementerio. Son tantos que toda la ciudad es un gran atasco. Hemos visto algunos féretros transportados en autobuses, y ahora la gente los lleva a pie hasta las tumbas".
Al dolor de las familias que han perdido sus seres queridos, se suma la inquietud de aquellas que aún no saben nada de sus familiares.
Según los enviados especiales de la BBC muchos de los hospitalizados son demasiado jóvenes o están demasiado traumatizados para dar sus nombres.
En las morgues todavía hay decenas de cuerpos carbonizados o mutilados que ha sido imposible identificar.
Reunión y debate
La Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, pidió una reunión especial con Rusia, para discutir lo ocurrido en Beslan.
Funcionarios de la OTAN en Bruselas indicaron que la reunión será una muestra de solidaridad con Moscú por la matanza.
El secretario general de la organización, Jaao de Hoop Scheffer, dijo que la OTAN continuará trabajando con Rusia para combatir las amenazas terroristas.
Los rusos se preguntan si pueden sentirse seguros.
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Entretanto, los partidos de oposición y los medios de comunicación independientes en Rusia han comenzado a cuestionar la política de seguridad del gobierno.
Algunos políticos empezaron a debatir la posibilidad de reformar algunas leyes para hacer frente a los grupos extremistas.
Bridget Kendall, corresponsal de la BBC en Moscú, destaca que muchos se preguntan en las calles por qué el presidente, Vladimir Putin, no mencionó en su discurso del sábado en ningún momento a Chechenia, sino que acusó de la tragedia en Beslan enfáticamente a enemigos extranjeros.
Los medios de comunicación, especialmente los diarios, cuestionan también si será posible reformar los corruptos cuerpos de seguridad del país, tema al que también se refirió Putin en su alocución.
La televisión estatal -la principal fuente de información de los rusos- ha orientado su línea editorial a presentar al gobierno en control de la situación.
Pero la oposición y algunos medios acusan al gobierno de repetir la vieja costumbre de ocultar la verdad.