El presidente de Rusia, Vladimir Putin, prometió tomar medidas para reestructurar las agencias de seguridad, la creación de un sistema más efectivo para lidiar con crisis y reforzar la integridad territorial del país.
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Es difícil hablar, y es amargo. Una terrible tragedia ocurrió en nuestra tierra. Durante estos últimos días cada uno de nosotros ha sufrido profundamente y sentido en nuestros corazones todo lo que pasó en la ciudad rusa de Beslan, que enfrentó a esos asesinos que usaron sus armas contra niños indefensos
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En un discurso televisado, el mandatario señaló que no había opciones frente a lo que definió como actos terroristas ya que Rusia no podía permitir que la chantajearan pues el rendirse ante la violencia sólo llevaría a que se repitieran casos como el de la toma del colegio en Beslan.
El número de víctimas fatales confirmadas durante la crisis en Osetia del Norte continúa creciendo a medida que los servicios de emergencia recuperan más cuerpos, alcanzando los 322, de los cuales 155 eran niños.
Funcionarios del Ministerio de Salud indicaron además que al menos 500 personas resultaron heridas.
Antes de su discurso, Putin visitó el colegio en Beslan donde más de mil adultos y menores estuvieron en manos de un grupo de rebeldes armados que desde el miércoles pasado los tomaron como rehenes para exigir la independencia de la República de Chechenia.
Duelo nacional
En su visita al escenario de los hechos, el líder del Kremlin declaró que la tragedia, que más tarde describió como "aterradora", ocupaba un lugar especial entre los atentados de este tipo pues su blanco específico habían sido niños.
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Hemos tenido otras crisis antes (...) pero lo que pasó ahora (...) no es sólo un reto para el presidente o el parlamento o las autoridades: es un reto a toda Rusia, a toda nuestra población. Es un ataque contra nuestro país
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Anunció en ese momento una serie de medidas locales, incluyendo el cierre de las fronteras, mientras que la cancillería rusa emitía un comunicado en el que juraba continuar con su "intransigente lucha contra el terrorismo internacional".
Más tarde, por televisión, Putin dijo que Rusia estaba siendo atacada por las organizaciones internacionales y que el país enfrentaba una violenta guerra a gran escala.
Según el mandatario, Moscú sólo tiene dos opciones: defenderse o rendirse.
Agregó que si el país permitía que lo chantajearan, millones de personas se hundirían en sangrientos conflictos étnicos. El terror -dijo- no es un reto para el presidente solamente, si no para toda la nación rusa.
Putin admitió que Rusia no había comprendido bien los peligros, que había sido débil y los débiles son vencidos.
Paso seguido, prometió tomar medidas más estrictas, admitió que no se ha prestado suficiente atención a la situación de seguridad en el país y declaró que el país tiene que encontrar una manera efectiva de defenderse.
Además, declaró dos días de duelo nacional.