Se espera que la investigación en curso acarree más cambios para la seguridad interna en Estados Unidos
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Los jefes de la CIA, George Tenet, y del FBI, Robert Mueller, testifican este miércoles en Washington ante la comisión que investiga los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Ambas agencias han sido criticadas por no haber reconocido la magnitud de la amenza que significaba la red al-Qaeda.
Tenet, quien se presenta por segunda vez ante la comisión, dijo que aunque la comunidad de inteligencia había adoptado la estrategia correcta con respecto a al-Qaeda y a su líder, Osama Bin Laden, se cometieron errores que permitieron que los atentados se materializaran.
La declaración es parte de su evaluación sobre la actuación de los organismos de seguridad e inteligencia antes de los ataques.
El jefe de los espías estadounidenses también debe proponer medidas para remediar las eventuales deficiencias.
Yo señor... no señor
En una conferencia de prensa el martes por la noche, el presidente Bush defendió el papel de su administración.
El mandatario dijo que si hubiera tenido alguna pista de que había gente con la capacidad de volar aviones en contra de edificios, él hubiera removido "cielo y tierra" para salvar a los Estados Unidos.
El FBI y la CIA seguían las actividades de al-Qaeda desde antes del 11-S.
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También el fiscal general de los Estados Unidos, John Ashcroft, declaró ante la comisión bipartidista que el gobierno anterior, encabezado por Bill Clinton, estaba cegado frente a los enemigos.
La política que heredaron -según Ashcroft- hizo las cosas más difíciles para actuar contra Osama Bin Laden.
"El viejo sistema nacional de inteligencia que teníamos antes del 11 de septiembre estaba destinado a fallar", se quejó el fiscal general.
Ashcroft también reconoció que el había recomendado encontrar y matar al líder de al-Qaeda después de los primeros ataques contra intereses de Estados Unidos.