El gobierno de Sudán no aceptará la intervención de fuerzas de paz internacionales en la región de Darfur, pero podría acordar la presencia de más observadores, según declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores, Mustafa Osman Ismail.
EE.UU. continúa presionando a la ONU para que imponga sanciones a Sudán.
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La posición del canciller sudanés se conoce después de que una misión de las Naciones Unidas (ONU) en la región sugiriera la presencia de mil observadores militares para mejorar las condiciones de los refugiados.
El Consejo de Seguridad de la ONU no llegó a ningún acuerdo tras haber discutido este miércoles la situación en Darfur.
Ishbel Matheson, corresponsal de la BBC en la capital de Sudán, Jartum, considera que el gobierno podrá estar más relajado después de que disminuyera la amenaza de posibles sanciones internacionales.
No obstante, el gobierno de Estados Unidos continúa presionando a la ONU para que imponga sanciones a Sudán, pues asegura que ese país arropa a milicias árabes, conocidas como Janjaweed.
En los últimos 18 meses unas 50.000 personas han muerto víctimas del conflicto en Darfur y un millón han huido de sus hogares.
Punto muerto
Unas 300 tropas de la Unión Africana (UA) se encuentran en Darfur para supervisar el cese al fuego y Nigeria tiene planeado enviar otros 1.500 soldados a la región.
Nigeria tiene planeado enviar otros 1500 soldados a la región.
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Muchos refugiados aseguran que sus aldeas fueron atacadas por milicias Janjaweed junto con fuerzas de seguridad del gobierno.
Estos ataques han continuado en la última semana, según el embajador estadounidense en la ONU, John Danforth, citando un informe de los observadores militares de la UA.
"Si la labor de dar seguridad se deja en las manos de aquellos que han lanzado bombas a las personas en Darfur, entonces la gente de Darfur se preguntará qué clase de protección es esa", agregó Danforth.
Por su parte, el gobierno de Sudán mantiene su posición de que los oficiales de la policía que fueron enviados a Darfur tienen como objetivo preservar la vida de los civiles.
Además, ha negado las acusaciones de que está armando a las milicias Janjaweed y culpó a dos grupos rebeldes de Darfur que tomaron las armas el año pasado de la violencia en la región.
Mientras tanto, las conversaciones de paz entre los rebeldes y el gobierno en Nigeria se encuentran en punto muerto, dijeron los rebeldes.