Bush citó formalmente a la prensa por primera vez desde diciembre.
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Ante la inestabilidad en Irak y la polémica sobre el manejo de inteligencia
antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el presidente George
W. Bush dará este martes su primera conferencia de prensa formal de 2004.
"Estamos en un momento crítico en Irak y el presidente quiere hablar con el
pueblo de EE.UU. y actualizar la información sobre dónde estamos y a dónde
vamos", señaló el portavoz Scott McClellan, quien agregó que Estados Unidos atraviesa un
"período crítico" en Irak.
La conferencia se llevará a cabo en la Casa Blanca a las 20:30 hora local (01:30 GMT del miércoles), cuando se registran los niveles más altos de audiencia en EE.UU..
Este tipo de ruedas de prensa son inusuales en el gobierno de Bush. La última fue el pasado 15 de diciembre, justo después de la captura del depuesto mandatario de Irak, Saddam Hussein.
A pesar de las dificultades, la Casa Blanca insiste en que se mantienen los
planes de llevar a cabo la transmisión de poder a los iraquíes el próximo 30 de junio, como estaba previsto desde un principio.
Además, según señaló Bush el lunes, tras su encuentro con el presidente
egipcio Hosni Mubarak, la situación en Irak está mejorando.
"La situación en Irak mejoró. Pero tienen razón, fue una semana dura porque hubo anarquía y alguna pandillas intentaron tomar la ley en sus manos", dijo Bush.
11 de septiembre
Pero además de Irak, el mandatario tendrá que responder muchas dudas sobre un
memorando que recibió el 6 de agosto del 2001 -cuando estaba en su rancho
en Texas-, titulado 'Bin Laden decidido a atacar en Estados Unidos'.
Bush intenterá disipar dudas sobre las informaciones que manejaba antes del 11-S.
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Se trata de un documento de una página y media que fue desclasificado el sábado por la
Casa Blanca, donde se especifica que células de al-Qaeda habían llegado al
país y que ya tenían una red de apoyo.
"Informes clandestinos, de gobiernos extranjeros y de medios de comunicación
indican que Bin Laden ha querido realizar atentados terroristas en Estados
Unidos, desde 1997", señala el memo al que sólo tuvieron acceso el presidente
y sus más estrechos colaboradores.
Asimismo, el documento señala que un miembro del servicio de inteligencia -cuyo nombre
está tachado- advirtió, en 1998, que Bin Laden quería secuestrar un avión
estadounidense para forzar la liberación de algunos presos en EE.UU..
Bush trató de minimizar la importancia del memorando, tanto el domingo
pasado como este lunes, tras su encuentro con el mandatario egipcio.
"No había nada allí (en el documento) que dijese: hay un atentado
inminente", insistió Bush.
"Eso no era lo que el informe decía. El informe era una especie de historia de las intenciones de Osama Bin Laden", explicó.
Lo cierto es que ante la creciente presión por lo que sabía o no sabía antes del 11 de septiembre, Bush quiere disipar cualquier tipo de duda que podría salirle muy cara en las elecciones, donde él mismo se presenta como el único líder que puede derrotar el terrorismo.