Se cree que muchos de los fugitivos huyeron a las montañas.
|
La presidenta de Filipinas, Gloria Arroyo, ordenó a las fuerzas de seguridad cercar una provincia entera del sur del país para tratar de capturar a 19 presos fugitivos.
En la fuga masiva, que tuvo lugar el sábado en la isla de Basilan, lograron escapar 53 reclusos, incluidos varios presuntos miembros del grupo extremista islámico Abu Sayyaf.
Según funcionarios del gobierno filipino, ocho de los prófugos murieron mientras policías y soldados trataban de detenerlos, y otros 25 fueron capturados.
En un comunicado, Arroyo dijo que las fuerzas de seguridad debían primero aprehender a los fugados, antes de ponerse a discutir sobre quién era culpable de su evasión.
La presidenta también ordenó que se llevara a cabo una investigación sobre el incidente.
"Advertencia"
Las fuerzas armadas dijeron que habían advertido a las autoridades de la prisión que habría un intento de escape.
Varios escapados ya han sido capturados.
|
Un funcionario local dijo que la evasión comenzó cuando la esposa de un preso logró introducir clandestinamente una pistola a la cárcel.
Los presidiarios la utilizaron para obligar a los carceleros a abrir los calabozos, agregó.
Se cree que tres de los guardias de la prisión resultaron heridos durante la fuga.
"Espada de Dios"
El jueves, el ejército filipino dijo que le había dado muerte a uno de los integrantes más prominentes de Abu Sayyaf, Hamsiraji Sali, en un tiroteo en una aldea de Basilan.
Estados Unidos había ofrecido una recompensa de US$1 millón por la captura de Sali, a quien buscaban por su presunta participación en el secuestro de tres estadounidenses en Filipinas hace casi tres años.
En Basilan soldados filipinos y estadounidenses se han enfrentado a Abu Sayyaf.
|
Dos de los estadounidenses, uno de ellos de origen peruano, murieron decapitados a manos del grupo.
Abu Sayyaf, organización que lucha por establecer un estado musulmán independiente de Filipinas y cuyo nombre en árabe significa "Espada de Dios", en muchas ocasiones se ha responsabilizado por la toma de rehenes y su decapitación.
Tanto Washington como Manila aseguran que está vinculada a la red al-Qaeda y la clasifican como organización terrorista.
El gobierno filipino ha desplegado miles de soldados en el sur del país, donde Abu Sayyaf tiene su base, para tratar de erradicar al grupo.