Según Rice, no existieron claros indicios de un inminente ataque contra EE.UU. el 11-S.
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El presidente George W. Bush consideró "estupendo" el testimonio dado este jueves
por la consejera de seguridad nacional de la Casa Blanca, Condoleezza Rice,
ante la comisión investigadora del 11 de septiembre de 2001.
"El presidente cree que ella hizo un trabajo estupendo al explicar las opciones antes del 11 de septiembre y las agresivas acciones que tomamos
después", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Claire Buchan.
El mandatario miró, junto con su esposa Laura, las casi tres horas de argumento.
Pero, pese a la opinión de Bush, no a todos les parecieron tan maravillosas las declaraciones de Rice en la sala del Congreso.
"Dio muchos detalles que no eran particularmente relevantes para responder a las preguntas y dejó sin responder la principal cuestión: ¿por qué el
presidente y su gabinete no llevaron a cabo una reunión de alto nivel sobre la amenaza de al-Qaeda, sino apenas unos días antes de la tragedia?",
señaló Wright Salisbury, cuyo yerno Ted Hennessy murió en uno de los aviones que chocaron en las Torres Gemelas.
Falta de respuestas
Por ejemplo, Rosemary Dillard, cuyo esposo murió en uno de los aviones estrellados, dijo que no había encontrado todas las respuestas que esperaba
en la intervención de Rice.
"Ella hablaba y hablaba y cuando
terminaba, nadie sabía cuál había sido la pregunta original", señaló esta señora, aunque sí admitió que sintió mucha admiración por el aplomo que mostró la funcionaria durante el
interrogatorio.
Muchos consideran que parte de la información aportada por Rice fue "irrelevante".
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Otro familiar, Mary Fetchet, cuyo hijo Bradley de 24 años murió en una de las torres del World Trade Center, también dijo que se quedó con ganas de saber más.
"Creo que de verdad dio muchos rodeos, muchas respuestas vagas. Preguntas que no quiso responder, que no respondió", señaló.
Fetchet también dijo que esperaba una disculpa del gobierno por su error en
prevenir los atentados, tal como hizo el ex asesor antiterrorista de la Casa Blanca, Richard Clarke.
"Ella no acepta su responsabilidad en esto. No reconoce que no tomó buenas decisiones, que como consejera de seguridad nacional no hizo lo que debería
haber hecho", agregó.
No hubo disculpas
Efectivamente, Rice no pidió disculpas a los familiares de las victimas del 11 de septiembre como lo hizo Clarke hace dos semanas. En su lugar, dijo que nunca olvidará el dolor y la indignación que sintió ese día.
Lo que sí dejó en claro la funcionaria fue que en su opinión no había ninguna "bala de plata" o recurso mágico para que hubiera evitado los atentados.
Los analistas, por su parte, dijeron que la asesora hizo lo que tenía que hacer: defender a su jefe. Y resaltaron que no hubo casi nada nuevo en su testimonio.
Lo más interesante para el futuro debate, resaltaron, fueron los detalles de un memorándum presentado a Bush el 6 de agosto del 200, donde supuestamente
se advertía que se había detectado la presencia de "células durmientes" de
al-Qaeda en EE.UU.
Rice reconoció que el memorándum hablaba de posibles atentados dentro de las
fronteras de EE.UU., incluso mediante el uso de aviones como misiles, pero indicó que el documento sólo incluía "información histórica" sobre las actividades del grupo terrorista y no especificaba la posibilidad de un ataque inminente.
Este memorándum, sin embargo, está clasificado y por eso el presidente de la comisión, el republicano Thomas Kean, pidió que la Casa Blanca lo hiciera
público, solicitud que fue recibida con aplausos de los familiares presentes en la sala.
Toda la verdad
Algunos familiares de las víctimas se sintieron decepcionados.
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"Queremos saber toda la verdad", enfatizó Carie Lemack, cuya madre murió a bordo del vuelo 11 de American Airlines estrellado contra una de las Torres Gemelas de Nueva York.
Pero tanto críticos como admiradores coincidieron en que la funcionaria
logró mostrarse firme y tranquila a pesar de la gran presión política y la gran expectativa que había creado su testimonio, que fue transmitido en vivo por varias cadenas de televisión.
Incluso, al término de su intervención, Rice no evitó al grupo de los familiares y alguno de ellos le agradeció que haya aceptado finalmente comparecer públicamente y bajo juramento.
En un principio la Casa Blanca se
había negado a dar la autorización.
Pasada esta prueba, Rice pasará el fin de semana de Pascuas en el rancho de Bush en Crawford, donde estarán la pareja presidencial, sus hijas Jenna y
Bárbara, así como los padres de Bush, George y Bárbara.