La consejera de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Condoleezza Rice,
afirmó este jueves que la amenaza que suponía la red al-Qaeda ya era una prioridad en la agenda del presidente
George W. Bush antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001, y negó que el mandatario estuviese obsesionado con Irak.
Condoleezza Rice rindió testimonio en público y bajo juramento.
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Rice formuló estas declaraciones bajo juramento durante la interpelación pública ante la comisión independiente que investiga dichos atentados.
"La primera, principal y prioritaria directiva en política de seguridad del
gobierno Bush no era Rusia, no era la defensa antimisiles, y no era Irak,
sino la eliminación de Al-Qaeda", dijo Rice en su declaración inicial ante
la comisión investigadora.
Sin embargo, la funcionaria también aseguró que "no hubo una fórmula
mágica que pudiese prevenir los atentados".
Según Rice, el problema fue que "por más de 20 años, la amenaza terrorista
fue creciendo y la repuesta de Estados Unidos, a través de distintos
gobiernos de ambos partidos, fue insuficiente".
"Los terroristas estaban en guerra contra nosotros, pero nosotros todavía no
estábamos en guerra contra ellos", afirmó.
Por eso, según Rice, cuando Bush asumió el poder les pidió que desarrollaran
"una estrategia nueva y de amplio alcance para eliminar la red terrorista
Al-Qaeda", porque señaló que el mandatario "estaba cansado de cazar moscas
una por una".
Esta expresión fue fuertemente criticada por uno de los miembros de la
comisión, el demócrata Bob Kerrey, quién le pidió a Rice que le diera un
sólo ejemplo de "una mosca que haya espantado el presidente tras asumir el
poder".
La funcionaria tuvo problemas para responder a esta pregunta y señaló que sólo
hablaba figurativamente.
A la sombra de Clarke
Rice compareció ante esta comisión públicamente y bajo juramento, a pesar de
que en un principio la Casa Blanca no lo había permitido.
Rice defendió la conducta de la administración Bush con respecto al 11-S.
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Cambió de parecer después de la polémica que levantaron las declaraciones
del ex asesor antiterrorista de la Presidencia de Estados Unidos, Richard Clarke, quien dijo a
la misma comisión, el pasado 24 de marzo, que Bush dio a la lucha contra el
terrorismo una prioridad menor a la que le había conferido el gobierno del
presidente Bill Clinton.
Clarke incluso relató una conversación que tuvo con Bush, poco después de
los atentados, en la que el mandatario le pedía con insistencia buscar el
vínculo entre los ataques y el Irak de Saddam Hussein.
Rice, sin embargo, aseguró que ningún consejero del presidente George W.
Bush le propuso atacar a Irak luego de los atentados del 11 de setiembre.
"Cuando él les preguntó a sus consejeros qué se debería hacer, ninguno de
sus principales asesores le recomendó hacer nada contra Irak. Sólo se
trataba de Afganistán", declaró la funcionaria.
Credibilidad en entredicho
Las declaraciones de Clarke minaron la credibilidad de Bush, en un año
cuando se juega su reelección presidencial en noviembre.
Por eso, la comparecencia de Rice creó muchísimas expectativas en este país y
varias cadenas de televisión trasmitieron en vivo su testimonio.
Para muchos analistas, tras el "efecto Clarke", las palabras de Rice serán
clave para la reputación de Bush como "comandante en jefe", que es el pilar
de su campaña electoral.
A diferencia de Clarke, Rice no pidió disculpas a los familiares de las
víctimas del 11 de septiembre por no haber evitado los atentados.
En lugar de ello, dijo que en su condición de funcionaria del gobierno, nunca
olvidará el dolor y la indignación que sintió ese día.