La participación de la Unión Africana en la resolución del conflicto es "alentadora".
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Nadie duda de la escala de la crisis humanitaria en Darfur, pero la respuesta de la comunidad internacional ha sido lenta y relativamente moderada.
La situación es el resultado de dos factores fundamentales.
Por un lado, se sostiene que el gobierno sudanés debe ser parte de la solución y que se lo debe alentar y convencer para que garantice seguridad a los desplazados en Darfur.
Pero, por otro lado, también se reconoce que los recursos de la comunidad internacional para presionar a las autoridades sudanesas son limitados.
Amenazas poco consistentes
La resolución 1556 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobada a fines de julio, reconoció explícitamente esas limitaciones.
El documento demandaba al gobierno de Sudán cumplir con sus compromisos de desarmar a las milicias Janjaweed -responsables de gran parte de la violencia- y llevar a sus dirigentes ante la Justicia, pero su amenaza sobre posibles sanciones fue poco consistente.
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Hasta ahora, la respuesta colectiva internacional no estuvo a la altura de la escala de los problemas en Darfur
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El resultado refleja profundas divisiones dentro del Consejo de Seguridad del organismo multilateral, con Rusia y China del lado de las naciones muy poco entusiasmadas con impulsar sanciones de envergadura.
Esperanza
La falta de información sobre lo que ocurre en la zona de conflicto amenaza con obstaculizar un claro entendimiento de lo que sucede.
La pequeña fuerza de control de la Unión Africana puede ser un recurso útil, pero tiene que crecer significativamente para cubrir todo el terreno.
La crisis de Darfur representa la mayor prueba de la comunidad internacional, luego del escenario de la posguerra iraquí.
La voluntad de la Unión Africana de involucrarse en la administración de la crisis es alentadora.
Pero, hasta ahora, la respuesta colectiva internacional no estuvo a la altura de la escala de los problemas en Darfur.