|
Robert Walker
BBC, Kigali
|
Quienes mataron confiesan sus crímenes en juicios en los pueblos.
|
En Gahengeri, en Ruanda central, los habitantes del pueblo se reúnen bajo un árbol. Todavía es temprano en la mañana, pero el sol ya está calentando el suelo.
El humor es sombrío y la gente habla en susurros.
Los vecinos están a punto de empezar a hablar de algo que ocurrió hace 10 años.
De pie, alejado del grupo, está Simeon Gasana. Se mantiene en silencio hasta que entablo conversación con él.
"Aquí en Gaghengeri, hubo demasiadas muertes. Los vecinos se mataban entre ellos. Es difícil incluso para nosotros saber cuántos murieron", dijo.
Gasana perdió a todos lo suyos en el genocidio: padre y madre, esposa e hijos, hermanos y hermanas.
Ahora, algunos de los involucrados en la matanza han vuelto al pueblo.
Juicios "Gacaca"
Gasana y sus vecinos, sentados en un "Gacaca" -un juicio tradicional que se realiza en los pueblos- deben decidir quien fue responsable.
Quién mató, violó o saqueó durante los tres meses de genocidio a 800.000 mil personas, sobre todo tutsis, por todo Ruanda.
En uno de estos procesos escucho a Jean de Dieu Cyiza. Es uno de quienes confesaron haber participado en el genocidio.
Cyiza me dijo que había matado a cinco niños tutsis.
 |
La píldora que es amarga es a veces la que cura
|
"Los soldados del gobierno me dijeron que los matara. Para salvarme decidí hacerlo. Los maté con un machete", admitió.
Gasana escuchaba la conversación. Cyiza mató a los hijos de su hermano.
El rostro de Gasana lo traiciona un poco. Asiente con la cabeza en ciertos puntos, como confirmando lo que Cyiza dice.
"Cyiza hizo cosas muy malas", dijo Gasana después.
Pero hoy, día en que Cyiza sale de prisión, los dos hombres empiezan a vivir como vecinos de nuevo.
Amnistía
Al final del genocidio, uno de los problemas más urgentes a los que se tuvo que enfrentar el nuevo gobierno, liderado por el Frente Patriótico Ruandés (FPR), fue determinar el castigo de las decenas de miles de ruandeses que participaron en las masacres.
Durante los juicios se graban las confesiones de los asesinos.
|
Algunos de los sospechosos fueron obligados hace 10 años a unirse a las milicias bajo amenazas de muerte. Otros dirigieron las matanzas.
En los primeros años del gobierno del FPR, las prisiones estaban abarrotadas con más de 130.000 acusados.
Con un sistema judicial destrozado por las matanzas, los prisioneros, culpables e inocentes, esperaron su juicio durante años.
Dada la naturaleza de los crímenes, la amnistía no era una alternativa. Pero estaba claro que el sistema de justicia anterior tampoco podría solucionar el problema.
Parte de la solución ha sido establecer los juicios "Gacaca".
Reconciliación
Más de 20.000 prisioneros que habían confesado su participación en el genocidio pero no eran cabecillas, fueron liberados provisionalmente a principios del año pasado.
Ahora han vuelto a sus pueblos donde serán juzgados en los nuevos juicios "Gacaca".
"La mayoría de los autores que confesaron, cuando son llevados ante las comunidades para explicar lo que hicieron, piden perdón", dice Fatuma Ndangiza, de la Comisión para la Unidad Nacional y la Reconciliación.
Ndangiza cree que los juicios "Gacaca" pueden traer justicia a las víctimas y también ayudar a la reconciliación.
"La mayoría de las víctimas quiere saber cómo murió su gente. Si los autores están dispuestos a contarles las historias de sus familiares muertos y a decirles dónde están, pueden ser enterrados con dignidad. Este es el principio de la cura y la reconciliación", dice Ndangiza.
Crímenes secretos
Pero es un proceso inevitablemente lleno de dificultades.
En Gahengeri, Gasana dice que fue doloroso cuando liberaron a los prisioneros y volvieron al pueblo.
"Algunos lloraron cuando vieron a hombres como Cyiza. Cuando escuchan los testimonios en la Gacaca tienen que irse de la reunión. Es demasiado para ellos", dice Gasana.
Algunos prisioneros confesaron sólo parte de sus crímenes para asegurar su liberación. Y descubrir toda la verdad durante la Gacaca puede ser difícil.
La mayoría de los supervivientes tutsi no vieron los asesinatos. Sobrevivieron porque estaban bien escondidos.
Y sus vecinos hutus a veces son reacios a denunciar a los asesinos por miedo a que ellos también estén implicados.
Gasana no está seguro de que Cyiza lo haya contado todo.
"La mayoría no lo confesaron todo. Sólo contaron lo que creyeron que ya se sabía. Otros actos violentos se quedan en secreto", dijo Gasana.
Boicot al juicio
Algunos habitantes del pueblo no quieren ir a las Gacacas.
Al otro lado de Gahengeri encontré a Teresa, sentada sola en su pequeña casa.
Perdió a sus padres y a cuatro hermanos durante el genocidio. Algunos de ellos fueron asesinados por sus propios vecinos.
Una parte clave del proceso Gacaca es que los prisioneros liberados deben pedir perdón por crímenes como estos.
Pero Teresa cuestiona si su arrepentimiento es real.
"Nadie ha venido aquí a decir 'lo siento, maté a tu familia'. Si al menos uno viniera y pidiera perdón y confesara, yo de verdad le perdonaría. Pero nadie lo ha hecho", dijo Teresa.
Lenta justicia
Los juicios Gacaca han sido lentos en despegar, en parte debido a la gran cantidad de sospechosos involucrados.
Sólo una fase piloto ha sido desarrollada hasta ahora.
 |
Para participar en un Gacaca y para aceptar la reconciliación, tienes que aceptar la amargura que implica, porque tolerar a alguien que mató a tu familia es una píldora difícil de tragar
|
Algunos supervivientes del genocidio, que tienen que convivir con quienes participaron en las matanzas, cuestionan el ritmo tan lento de la justicia.
"Creo que Gacaca no suaviza la tensión al principio. La aumenta. ¿A quién le gusta ser señalado como un asesino?", dice Klaas de Jonje, de la Reforma Penal Internacional, que está coordinando un estudio para evaluar la efectividad de los juicios Gacaca.
Da Jonje dice que aún no saben con seguridad qué efectividad tiene para las familias.
Sin embargo, asegura que para el acusado es muy duro, y eso genera mucha tensión al principio entre la población y los supervivientes del genocidio.
Sea cual sea la dificultad de los juicios Gacaca, el gobierno todavía cree que son la mejor solución para ocuparse de la lista enorme de los sospechosos de genocidio.
Charles Kayitana, de las Comisión Gacaca, dice que, desde el punto de vista del gobierno, no hay alternativa.
"Para participar en un Gacaca y para aceptar la reconciliación, tienes que aceptar la amargura que implica, porque tolerar a alguien que mató a tu familia es una píldora difícil de tragar. Y nosotros creemos que la píldora que es amarga es a veces la que cura", dijo Kayitana.