Sharon niega haber obrado de manera impropia
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El Tribunal Supremo israelí ordenó la presentación de documentos en relación con el presunto soborno y corrupción en que podría estar involucrado el primer ministro Ariel Sharon.
La orden del tribunal está dirigida a Gilad Sharon, hijo del premier israelí.
A Gilad se le relaciona con el empresario David Appel, acusado de sobornar en 1999 a Gilad y a su padre, para que promovieran un proyecto turístico en Grecia.
La decisión de la corte suprema israelí llega después de que la fiscal del estado Edna Arbel recomendara el domingo el procesamiento del Primer Ministro por corrupción y soborno.
Hasta el momento Sharon niega haber obrado de manera impropia.
La decisión final para procesar o no al premier israelí corresponde al fiscal general, Menachem Mazuz.
Presión
Mazuz tendrá que considerar la recomendación de la fiscal Arbel y la del jefe de la investigación policial, antes de tomar una decisión, lo cual podría llevar hasta dos meses.
El caso ha generado peticiones de dimisión entre la población y la oposición israelí.
"El fiscal general del Estado no puede ignorar la recomendación de la fiscal" dijo Ophir Pines-Paz, del partido Laborista, en la oposición.
"El primer ministro tiene que suspender su cargo hasta que el fiscal general tome una decisión", apuntó el parlamentario opositor.
Sin embargo, analistas legales recordaron que el fiscal general anterior había rechazado una recomendación para acusar al anterior primer ministro Benjamín Netanyahu y al antiguo presidente Ezer Weizman.
El procesamiento de Sharon puede, de acuerdo a algunos analistas, llevarlo a su dimisión.
Según la prensa israelí, Mazuz piensa que el estado israelí no se puede permitir procesar a Sharon a no ser que esté seguro de su caso.
Pero si Mazuz decidiese rechazar la recomendación de la fiscal, tendría que explicar su decisión bajo una presión considerable.
Situación difícil
Ariel Sharon también está siendo objeto de otra investigación por el supuesto blanqueo de millones de dólares mediante contribuciones a la campaña electoral de 1999.
El primer ministro se encuentra en una situación política delicada, en la que su posición es vulnerable por el descontento del sector extremo derecho de su partido, el Likud, por la propuesta de desmantelar los asentamientos judíos de la franja de Gaza.