El gobierno israelí de Ariel Sharon autorizó la construcción de unas mil viviendas en seis asentamientos judíos en Cisjordania.
Sharon asiste el miércoles a una conflictiva reunión con su partido, el Likud.
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La iniciativa internacional para la paz en Medio Oriente -conocida como "hoja de ruta"- especifica que no deben levantarse nuevas casas en los actuales asentamientos, pero Tel Aviv considera que su decisión no implica una violación al plan promovido por Estados Unidos.
"Israel ha aceptado la 'hoja de ruta' y todas sus estipulaciones y nosotros esperamos que las acaten", dijo el vocero de la embajada de EE.UU. en Israel, Paul Patin.
La presión estadounidense ya logró que Sharon desalentara un plan similar semanas atrás, pero el corresponsal de la BBC en Israel, Jon Leyne, considera que la situación interna del país puede haber influenciado la nueva decisión.
"La autorización de Sharon se produce un día antes de que el primer ministro asista a una difícil reunión con miembros de su partido, el Likud. Él está bajo presión por su decisión de retirar los asentamientos de la Franja de Gaza y por los acercamientos con el partido Laborista para formar coalición".
Según Leyne, no son pocos en Israel los que piensan que las nuevas viviendas en Cisjordania son una forma de apaciguar a sus críticos, aunque un miembro del gabinete de gobierno ha negado cualquier relación entre el encuentro del Likud y la iniciativa oficial.
Reacción en Palestina
Los que difícilmente sean apaciguados con la decisión de Sharon son los palestinos. El ministro del gabinete palestino Saeb Erekat llamó a Washington a intervenir inmediatamente.
"Pienso que (esta decisión) destruye la 'hoja de ruta'".
Por otra parte, funcionarios estadounidenses confirmaron que una misión de ese país viajará a Israel para inspeccionar asentamientos judíos en Cisjordania que no han sido autorizados y presionar para su desmantelamiento.