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Viernes, 26 de marzo de 2004 - 11:00 GMT
Migración: una perspectiva histórica
Doctor Marlou Schrover
Departamento de Historia, Universidad de Leiden, Holanda

Musulmanes huyendo hacia Pakistán tras la partición de India.
Musulmanes huyendo hacia Pakistán tras la partición de India.

En las discusiones actuales sobre migración y sus consecuencias, muchos políticos parecen padecer de amnesia severa.

La migración es a menudo descrita como un fenómeno reciente. Hay, sin embargo, pocas personas en el mundo que necesiten remontarse más de tres generaciones en su árbol genealógico para encontrar un ancestro emigrante.

Esto es particularmente cierto en las poblaciones de América del norte y del sur, que están prácticamente formadas por emigrantes o descendientes de emigrantes.

Algunas personas, que saben y se dan cuenta de que la migración forma parte de la historia desde el principio de la humanidad, argumentan que el tipo de migración de hoy en día es diferente del que se daba al principio de la edad moderna (1580-1796).

Hoy se considera que las migraciones son más comunes y la gente que se desplaza recorre distancias más grandes, con lo cual las diferencias culturales son mayores, y por tanto, también lo son los problemas generados.

Todas estas consideraciones son populares, pero no correctas.

Menos diferencias

En 1620, durante la Edad de Oro holandesa, una de cada diez personas en Holanda había nacido en el extranjero. En ciudades como Amsterdam, la proporción podía llegar hasta una de cada cuatro.

Es cierto que en la Era Moderna europea más temprana, las distancias geográficas recorridas por los migrantes eran a menudo más cortas que las que se recorren hoy.

El temor a los migrantes se asienta sobre un miedo a lo desconocido, y particularmente a los cambios en la cultura. La cultura sin embargo, no es un concepto estático
Dr. Marlou Schrover

Un migrante actual, puede viajar de un lado al otro del globo en un día. Pero cuando se mide el viaje, no en kilómetros sino en horas, aparecen las diferencias.

La duración del viaje era mucho más larga en períodos anteriores. La gente caminaba o navegaba durante semanas en el siglo XIX.

Los cambios en la comunicación -teléfono, televisión, internet -han empequeñecido las diferencias culturales entre regiones.

En la historia de la migración, los pobres, los desesperados, y los excepcionales, han atraído más atención que otros migrantes. Pero estos otros, eran los más numerosos.

Evidencias de migración

La gente ha huído del hambre, la guerra y la persecución. Los han desplazado, capturado y embarcado contra su voluntad.

Muchos otros, han emigrado simplemente porque pensaron y esperaron que la vida podría ser un poco mejor en otro lugar.

La migración de los pobres, los desesperados y los excepcionales han dejado más huellas en los archivos.

Mujer kosovar en un campo de refugiados de la OTAN
Mujer kosovar en un campo de refugiados de la OTAN.

Como consecuencia, se hicieron esfuerzos por saber qué iglesia o comunidad debería hacerse responsable de la migración de los pobres. De estos esfuerzos resultaron documentos de archivo.

La llegada de grupos de refugiados relativamente grandes en un corto período de tiempo desató la imaginación y simpatía de los miembros de la sociedad de acogida, y como resultado también quedaron fuentes de archivo.

Las migraciones de hombres han sido más documentadas que las de mujeres.

Los hombres que emigraban se consideraban una pérdida mayor para la nación, la comunidad, el ejército y los impuestos. Y los hombres que inmigraban representaban una amenaza mayor para la sociedad que los recibía.

Como consecuencia, los desplazamientos de la mujer no se han documentado tanto como los del hombre, pero ello no quiere decir que las mujeres migraran menos.

Miedo

Si nos limitamos por un momento al contexto europeo, se puede decir que la mayoría de los migrantes se integraron con la sociedad de acogida, a no ser que se les aislase sistemáticamente durante largos períodos de tiempo.

Los migrantes llevaban técnicas de un país a otro, introducían nuevos alimentos, fomentaban el comercio mediante sus contactos y abrían nuevos mercados
Dr. Marlou Schrover

Sus hijos, y definitivamente sus nietos, ya no eran considerados "extranjeros".

Con el tiempo, la población empezó a temer que los recién llegados enturbiaran la cultura original, abusaran de los códigos morales, se llevaran a sus mujeres, -no a sus hombres, por supuesto-, y viciaran el lenguaje.

Los recién llegados simpre se quedaban aparte, en cierto modo.

A principios de la Era Moderna, todo migrante, de dentro o fuera de las fronteras nacionales, era reconocible como extranjero por su forma de hablar y vestir.

Había discriminación oficial contra todos los extranjeros. Tenían que pagar impuestos antes de obtener permiso para instalarse en una ciudad, pagar antes de afiliarse a un gremio y tenían que trabajar en una profesión determinada.

En algunas regiones se discriminaba a los católicos, en otras a los protestantes y en casi todas a los judíos.

A la mayoría de los migrantes se les miraba con temor.

Al principio del siglo XIX, cuando la influencia francesa se extendió por Europa, se temía que las costumbres francesas debilitarían a los hombres de las otras naciones.

Cuando empezó la unificación alemana se generaron corrientes de pruso-fobia (miedo a los prusos). Hubo peticiones para restringir la inmigración de alemanes hacia países como Dinamarca, Francia y Holanda, y para echar a los inmigrantes que ya estaban allí.

Sin embargo, los hijos y nietos de los migrantes, en general no se consideraban un problema.

Esto se debe a que, cada vez que nuevos grupos migrantes llegaban, se consideraban todavía más problemáticos que sus predecesores.

Asociaciones de vida corta

Los migrantes llevaban técnicas de un país a otro, introducían nuevos alimentos, fomentaban el comercio mediante sus contactos y abrían nuevos mercados.

Cuando las mujeres paquistaníes de la Noruega de hoy dicen haber adaptado su menú a la cultura gastronómica noruega, quieren decir que les dan a sus hijos albóndigas de pescado, tradicionales de Noruega, además de pasta y pizza.

Centro gallego en Buenos Aires.
El Centro Gallego de Buenos Aires se fundó en 1907.

Con los migrantes alemanes del siglo XIX, el árbol de Navidad, -considerado muy alemán, pero también pagano y católico al mismo tiempo-, se hizo popular en el mundo entero, entrando en las casas de gente sin ningún ancestro alemán.

Los migrantes ingleses introdujeron el fútbol en el continente europeo a finales del siglo XIX, y en una generación este deporte dejó de ser típicamente británico.

Los clubes gimnásticos, organizaciones semi-políticas formadas por gimnastas alemanes que huían de la revolución frustrada de 1848, dejaron de ser alemanes antes del final del siglo.

Todos los migrantes formaron sus clubes y sociedades, para poder reunirse, hablar su lengua nativa y mantener sus costumbres.

Dejando aparte unas cuantas excepciones, estos clubes y sociedades no trascendieron más alla de la generación de los hijos de los migrantes.

El temor a los migrantes descansa sobre el miedo a lo desconocido, y particularmente, a los cambios en la cultura. La cultura sin embargo, no es un concepto estático.

Las culturas cambian continuamente con el tiempo, y son, tal y como las conocemos hoy en día , el resultado de siglos de migraciones.



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